14 formas de saber que estudiaste en la FES Acatlán

Esta semana concluye el semestre y para algunos es el último de la carrera, por lo que la nostalgia inunda nuestros corazones. Y como casi todo el equipo de Capitalino Errante estudió en la FES Acatlán, acá les dejo el homenaje a la facultad más grande de la UNAM.

1.- Fuiste a bailar al Stop 

También conocido como el sótano, este hoyo de mala muerte se encuentra a un par de cuadras de la escuela y siempre está repleto. Caguama tras caguama, mientras te ahogabas en el humo de cigarro y bailabas una buena cumbia. Así todos los jueves.

El stop cerca de la FES Acatlán

Caguamas así hay ilimitadas en la FES Acatlán

2.- Le compraste una doble al Cuais

Y te dijo “¡Ánimo, Cuais!” Es básico. Si tenías hambre y poco dinero, sabías que tenías la vieja confiable de ir por unos chilaquiles de 15, cuais; o una hamburguesa de 15, cuais; o una torta de milanesa, cuais. Era duro entender lo que te decía, pero siempre sabías cómo terminaría la frase, cuais.

3.- Te enojabas por los torniquetes

Nadie nunca entendió el objetivo de colocarlos en la entrada, sobre todo porque bastaba con anotar tu nombre en una hojita y ya podías pasar.

4.- Sacaste copias e impresiones con los rojos de la explanada

De manera extraordinaria, siempre estuvieron ahí y jamás se supo a dónde se iban sus ganancias. A nadie le gustaba verlos, pero eran el recurso para imprimir la tarea de último minuto.

rojos fes acatlan

Copias en la FES Acatlán

5.- Te subiste a la FESera

En la letra I de metro Toreo siempre estaba parado el camión, esperando a llenarse y con un señor checador gritando A LA FEEES, A LA FEEEEEEEES. Por las mañanas era una tortura subirte; había quien por nada del mundo llegaría tarde a clase (seguro ya se les habían acabado las faltas) y preferían aplastar su cara contra el trasero de alguien.

6.- Entraste a los poco aseados baños de ingeniería

Bueno, estaban asquerosos. Era como ir al baño de una cárcel en la que sólo aceptan neandertales. Era como entrar a una perfumería donde sólo venden fragancias del infierno. Era como ser redactor de Vice y vivir una experiencia esquizofrénica mientras aspirabas cocaína y te comías un hikuri. Era como asistir a una galería de arte moderno.

7.- Pediste viris a domicilio

Oh sí. Llegaban en un vaso de unicel, como si fueran inocentes aguas de sabor. Pero sabías que por dentro encontrarías esa dulce combinación de ron de caña, algún saborizante artificial y Miguelito en polvo. Delicatessen.

8.- Comiste carnitas con Don Peter

Me da una especial y una Big Mamma, por favor. Con esas palabras empezaba el sueño hecho carne de puerco. Una deliciosa capa de queso, cilantro, cebolla y un poco de esa salsa verde. Les dejo un video para los recuerdos.

9.- Jugaste fútbol en la terracería

¿Por qué jamás le pudieron poner pastito a la cancha? Era el lugar favorito de lesiones, raspaduras y muchos golpes. Todo un monumento.

10.- Dijiste que estudiarías idiomas, irías al gimnasio y viajarías al espacio

No creo que tenga qué explicar este punto.

11.- Compraste libros y películas de culto a los neo-hippies

La explanada de la escuela era como un bazar de Coyoacán, básicamente. Encontrabas comida vegetariana, libros antiguos (y deshojados), películas en DVD (¿quién ve DVDs?) y brownies con marihuana.

12.- Justo te entregaba panfletos en la entrada

Ese señor -que no se llama justo, pero mucho que se parece-, el que siempre fingía ser y actuaba como estudiante. El que impulsaba el socialismo, pero nunca nos compartió las ganancias de su puesto de dulces. El que se enojaba si le preguntabas quién le dio permiso para vender. En fin. te extrañaremos, Justo.

El de los dulces de la FES Acatlán.

13.- Te fuiste a paro

A veces sin saber por qué, a veces sin pedirlo, pero siempre estuvo ahí, latente. El paro acechaba todos los semestres y si no te tocó uno, realmente no viviste como debía de ser tu época universitaria.

14.- Creíste la leyenda de la piedra

Solían decir que si te subías al monolito, serías expulsado de la UNAM. Nunca quisiste comprobar si era verdad…

Y bueno… si conoces a un acatlense, compártele la nostalgia. Y si te acuerdas de algún otro punto, déjalo en los comentarios.

 



Fundador y Director de Capitalino Errante. Periodista, escritor, fotógrafo, viajero. Puedes hablar mal de mí en twitter.com/eder_bay.


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