El disfraz de Mario

Cantinflas_por_Rios

“Cantinflas”, el eterno disfraz del desconocido Mario Moreno.

En el año de 1964 se estrenaba “El Padrecito”, película mexicana protagonizada por Mario Moreno, quien unos años antes había ganado el Globo de Oro por su actuación en “La vuelta al mundo en ochenta días”, misma que marcaría su exitoso debut en los Estados Unidos y lo convertiría en el actor mejor pagado de todo el mundo.

50 años después se estrena “Cantinflas”, filme que habla sobre la vida y obra del cómico que le sacó más de una sonrisa a miles de personas con las ocurrencias de su personaje; un “peladito” que hacía bailes singulares, tenía buena suerte con las damas, bigote rasurado en medio pero ligeramente crecido a los costados, cigarro en mano y una característica forma de expresarse que trataba de hablar mucho, sin decir nada.

Uno de los objetivos que se trazó el proyecto, fue mostrar los puntos importantes en la carrera del actor, como lo fue precisamente obtener el galardón que le abriría las puertas del mercado angloparlante y que marcará tanto el inicio como el final de la trama en la película. Sin embargo, la misión principal y más difícil de completar, tanto para director, productores y principalmente el actor principal, ha sido dar vida a Moreno, el hombre introvertido y completamente diferente al personaje que tanta fama le dio, y en el que se ocultó, muchas veces en contra de su voluntad, durante gran parte de su vida.

Si la película cumple o no, eso lo decidirá cada quien después de verla; yo lo hice el martes durante el pre-estreno en una sala no tan abarrotada como esperaba, tal vez por la poca difusión o por la cruda post-independencia –cabe mencionar que los números dicen otra cosa, pues “Cantinflas” recaudó un total de 13 millones 210 mil 880 pesos durante su preestreno-.

Opiniones a favor y en contra siempre habrán pues cada quien tiene una forma diferente de ver, pensar y sentir las películas. Trataré de quedarme con las cosas importantes que se destacan por lo bien, o lo mal hechas que fueron.
¡Comenzamos!

 

Óscar Jaenada, el “gachupín” que dominó el cantinfleo.

La Real Academia de la Lengua Española, define cantinflear como: “Hablar de forma disparatada e incongruente sin decir nada; actuar de la misma manera”.

Un ejemplo práctico sería cuando llegas a casa todo borracho y tratas de explicarle a tu mamá -que está parada en la sala esperándote con cara de pocos amigos- porque estás llegando a las 4 de la mañana. Este término existe gracias al personaje de Cantinflas, que lo aplicó en todas sus películas y obtuvo gran fama gracias a ello; no creo que se le deba considerar como su creador, pues el mexicano tiene ese instinto de decir disparates sin darse cuenta, pero si se le puede considerar como el más grande representante de esta forma de expresarse, un fiel reflejo de nosotros mismos tomado con sentido del humor.

¿Has escuchado hablar del “síndrome de Hugo Sánchez”? Un poco más actual sería de Paulina Rubio o Carlitos Vela, personas que por vivir un tiempo en España mágicamente comienzan a “sesear” con todo y salpicón de saliva incluido; pues Óscar Jaenada, actor que da vida a Mario Moreno, debió de hacerlo al revés y pasar de ser un “gachupín” cómo el mismo se llama de manera burlona, a un Cantinflas que diera un paso más allá de lo creíble, para que al verlo rememoráramos aquellos domingos después del partido de los Pumas o el Toluca cuando sacaban “El barrendero”, “El profe”, “El señor doctor” o “El Patrullero 777” y nos poníamos a verlo junto a nuestras abuelas, tías o madres, esperando a que nos llevaran al parque.

Jaenada cumplió con éxito. Cuenta la leyenda que al verlo actuar, uno de los extras soltó el llanto de la emoción, pues había trabajado de joven con Cantinflas y fue como volver a hacerlo.

El proceso para lograr el personaje no fue nada fácil para Óscar, nacido en Barcelona pero quien se dice “ciudadano del mundo”. Su elección estuvo llena de críticas, dudas e indignación, pues la gente no entendía como un español podía interpretar a uno de los personajes más icónicos de nuestro país. A pesar de esto, se adueñó del papel inclusive antes de que Kenio Films se hiciera del proyecto, pues en 2008, una productora estadounidense tenía planeado realizar la película y eligió al actor, sin embargo el proyecto se descarriló, y cuando Jaenada escuchó que se volvería a llevar a cabo, no dudó en viajar a México para audicionar y convencer al director Sebastián del Amo, además de los productores.

Óscar estuvo viviendo en México cuatro meses antes de iniciar el rodaje, mismos en los que ocupó un apretado itinerario. Observó todas las películas de Cantinflas mínimos tres veces cada una, estuvo empapándose de la cultura mexicana, tomó clases de baile, se entrevistó con familiares de Mario Moreno, incluido su hijo, contrató a una foniatra, que le enseñó a hablar como mexicano ocultando su acento, y se dedicó a practicar con Celedonio Núñez -uno de los mejores imitadores a nivel nacional- todos los trucos para encajar con su personaje.

Pese a lo difícil que puede sonar, el español menciona que se sentía tranquilo pues con tiempo y práctica dominaría al personaje, lo verdaderamente difícil fue ponerse en los zapatos de Mario Moreno, una persona de la que se sabe muy poco.

El fallecido actor mexicano fue un hombre que a diferencia de su personaje principal, era serio, introvertido y discreto. Poco o nada se supo de su vida personal (lo poco no se los contaré pues podrán verlo en la película); no le gustaba dar entrevistas ni aparecerse ante las cámaras sin el disfraz de su personaje- Por esta razón, el público siempre ha tenido una imagen distorsionada de él. Ante la poca información que se ha revelado, el español debió concentrarse al máximo para separar a sus personajes Moreno/Cantinflas y muchas veces, junto con la producción, las escenas debieron ser recreadas o reinventadas, como lo es el caso de su matrimonio. Durante una de las muchas entrevistas que ha dado en estos días, Óscar Jaenada aceptó que el misterio es parte del encanto en la vida de Mario, algo que probablemente jamás se podrá revelar.

 

El resto del elenco

Luis Gerardo Méndez, a quien seguro recordarás por su papel en “Nosotros los nobles” como Javi –El Mirrey-, encarna a Estanislao Shilinsky, amigo de Mario Moreno.

Ilse Salas interpreta a Valentina Ivanova, esposa del protagonista, destacándose por su gran actuación con un alto contenido emocional pues en la vida real la mujer de Moreno sufrió por las largas agendas de trabajo que éste tuvo.

Michael Imperioli en el papel de Mike Todd, productor de “La vuelta al Mundo en Ochenta Días” que tuvo un papel importante tanto en la vida de Cantinflas, como en esta película, pues la trama desarrolla varios saltos en el tiempo donde se conoce más a fondo su personaje y la incidencia que tuvo para que Cantinflas triunfara en los Estados Unidos.

Además, la película cuenta con actuaciones especiales de varios artistas y actrices en papeles de verdaderas estrellas de cine como Bárbara Mori interpretando a Elizabeth Taylor, Rafael Amaya como Frank Sinatra, Eduardo España como Alejandro Galindo, Joaquín Cosío (El Cochiloco) como Emilio “El Indio” Fernández y Adal Ramones como Fernando “Mantequilla” Soto.

 

Don Cantinflitas vs Mario Moreno

-Oiga Don Cantinflitas, ¿ust…?-

-¡No me digas así niña! Aquí soy Mario Moreno-

Recuerdo cuando leí la entrevista que una joven Elena Poniatowska le hizo a Mario Moreno en su oficina. Realmente se notaba el desagrado que sentía en ciertos momentos por el personaje que lo estaba consumiendo y quitándole su identidad; su seriedad y frialdad estuvieron presentes durante la muy breve entrevista que le hicieron hasta que terminó corriendo a la autora de “La piel del cielo”. Fue tanto lo que Moreno quiso ocultarse y mantener a raya su vida, que Cantinflas se volvió su alter-ego, un Jeckyll y Hyde en potencia. Tal vez por eso la producción tuvo tantas dificultades para construir la vida personal del actor, dejando la sensación de que no se representó su historia por completo. Creo que pese a esto se sorteó positivamente el obstáculo primario gracias al manejo de los tiempos y los temas, trabajando con lo que tenían. A veces el dinero simplemente no te puede conseguir información.

Aunque podría representar a nuestro país en los premios Oscar, pues fue registrada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas junto con otras 20 películas para competir por una candidatura, “Cantinflas” no es la producción mexicana de la década, ni siquiera de este año y no marcará un antes y un después en la historia del cine en nuestro país, pero es una película hecha para disfrutarse sin alguna duda. Si bien el guion pudo explotarse más a fondo, pues te deja la sensación de que hay partes que se cuentan muy rápido o simplemente se pasan por alto por culpa de los saltos en el tiempo, no tiene un diálogo complicado; no está lleno de crítica social que te invite a la reflexión -si acaso una pequeña por cómo la fama fue modificando el estilo de vida de Mario, descuidando su matrimonio-; no tiene la intención de convencer, simplemente de reflejar lo que fue un personaje importante para el desarrollo cultural de nuestro país.

No se necesita ser un fanático de Cantinflas para interesarse por la historia, inclusive saldrás de la sala conociendo un poco más acerca de la vida de este hombre. Disfrútala comiendo tus palomitas, goza la impecable actuación de un español que se transformó por completo en “el peladito” mexicano; observa la participación especial de actores caracterizados como estrellas de la tan mafufamente llamada “época de oro del cine mexicano” y diviértete. Recuerda que esta no es una película de Cantinflas, sino una película sobre Cantinflas y quien estuvo detrás de él, así que… ahí está el detalle chato.

Por último y para que te animes te dejo el tráiler de la película, júzgala por ti mismo y yo te espero el próximo viernes para leer un poco más de pantallas y escenarios.

 



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


Déjanos un comentario