4 básicos para rentar en el DF sin morir en el intento

Si vives en el Estado de México -llámese Cuautitlán, Ecatepec, Tultitlán, Chalco, Huixquilucan y anexos- y trabajas o estudias en el Distrito Federal, seguramente tienes ese sueño guajiro de agarrar tus calzones, cartitas de amor de la secu y/o Nintendo 64 e irte volando del nido… pues acá te decimos lo que te espera.

Este texto va dedicado a personas entre 18 y 25 años que aún no están muy seguros de poder lograrlo. Si tienes unos añitos más, no seas ridículo y ya lárgate de casa de tus papás, no seas un parásito. Oops.

1.- El depa de tus sueños

Olvídate de él. A menos que seas un Junior y que tu papi te vaya a pagar un pent house en Santa Fe, prepárate para vivir en un pequeño cuarto rodeado de otros pequeños cuartos (como los cubículos de la oficina). El depa de tus sueños

No te espantes. A lo mejor tienes suerte y rentas una habitación en un depa que compartirás con un hippie, una pintora frustrada y un pequeño gato gris.

Suena algo cruel, pero es importante considerar bien la zona de la ciudad en la que quieres -o puedes- vivir. Toma en cuenta que si tu presupuesto es menor a 7mil pesos mensuales, no podrás rentar un departamento para ti solo. Las únicas zonas con precios accesibles son colonias bastante pesadas y en delegaciones como Iztapalapa. Sólo entra a cualquier sitio de rentas para enterarte de los precios actuales.

Probablemente puedas ser roomie con unos $3500, pero no te imagines que será el departamento de Ted Mosby o el de Friends. El mejor precio que conseguí para mí mismo fueron $1700 y compartía el baño con cinco personas, sin cocina, lavadora y a veces sin gas… ¿te atreves?

2.- Plata 

Y sí, ya vimos que si quieres vivir en un cuarto semi-cool, con $3500 mensuales ya puedes entrarle. Pero espera, por que los dueños de la Ciudad de México son muy especiales.

Nadie puede entrar a vivir a una propiedad sin haber pagado renta y depósito (a veces dos); es decir, para entrar a convivir con desconocidos, tienes que desembolsar entre $7000 y $10500 (¿ése no es el sueldo de un recién egresado de la universidad?).

Ahora, si te va bien en la chamba y puedes pagar un departamento para ti solito, tendrías que meter de 14mil a 21mil morlacos. $21,000 pesos mexicanos Moneda Nacional. ¿WTF?

3.- Aval

¿Olvidé mencionarlo? Para que el ‘abogado’ del dueño te deje instalarte, debes presentar las escrituras de un bien inmueble libre de gravamen en el Distrito Federal. O sea que tu tía tiene que empeñar su único patrimonio en tu nombre, firmar pagarés y rogar por que siempre pagues la renta a tiempo,a riesgo de que la demanden por tu culpa.

Es neta y suele ser lo que más causa dolor de cabeza. ¿Que no ve el casero que apenas y tienes para pagarte una torta de tamal antes de ir al escuela? Pues sí, y eso es justo lo que le da miedo, que no tengas dinero para depositarle el dinero con que come todos los meses. Cada quien protege lo suyo, ¿no?

4.- Comprobantes y gastos de investigación.

Ya casi lo logras, ya tienes tus chivas en cajitas bien ordenadas, ya encontraste el hoyo ideal, perdón, el depa ideal. Por fin convenciste a tu tía abuela para que sea tu aval… pero aún falta lo más coqueto.

Resulta que algunos -eso sí, no todos lo piden- arrendadores te investigan. Van al inmueble del aval, preguntan por ti, revisan tu buró de crédito y exigen comprobantes de ingresos para ver si eres de fiar -y si tienes con qué-. Carajo, te hubieras quedado en la comodidad de tu casa…

¡NO!

Acabas de tomar una de las mejores decisiones de tu vida. Y si ya llegaste hasta acá en el texto sin llorar o cerrar la pestaña, entonces puedes aguantar todo ese proceso. Después de eso tendrás que dejar de viajar dos horas desde el Toreo a tu casa y podrás llegar a tiempo para ver el partido de la Selección.

Ya nadie te va a presionar con horarios y tú sabrás cuándo lavar los trastes y la ropa. Eres libre y tienes el poder más importante de la vida: la decisión. Ésa que la sociedad mexicana te quita durante 18 años de vida -o más, mientras vivas en casa de tus padres-.

Sé feliz y disfruta, sin olvidar que siguen más responsabilidades (el segundo mes de renta, el internet, luz, agua, gas, etc), pero que ahora tú tienes al toro por los cuernos. Agárralo fuerte, móntate y disfruta de la vida en la Mexico City.



Fundador y Director de Capitalino Errante. Periodista, escritor, fotógrafo, viajero. Puedes hablar mal de mí en twitter.com/eder_bay.


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