7 formas de saber que estudiaste en Bátiz (voca 9)

Dicen los profesores que es la mejor escuela a nivel bachillerato de todo México. Sólo puedes entrar si obtuviste al menos 99 aciertos en el examen de admisión (en sus buenos tiempos). Sales súper preparado para la vida académica que te espera. Pero, ¿qué más ha dejado Bátiz en tu vida y corazón?

Compártelo con tus amigos baticianos.

1.- Reprobaste Dibujo Técnico o Álgebra.

Eras el mejor promedio de tu secundaria y llegaste con el pecho fuera y los hombros firmes, dispuesto a hacer valer tu primer lugar en el cuadro de honor. Pero pum, el profe Carrasco te puso 5 problemas irresolubles y te fuiste con un bonito 2 a casa.

Tus padres lloraron y pensaron que estabas en drogas; apenas es el primer bimestre.

2.- Los prefectos te metían a tus clases

Acabando la primera clase corrías a las canchas a echar la reta, pero sólo te duraba 10 minutos la felicidad, porque el prefecto Domingo (jaja, así se llama) iba y te decía que a clase, si no te reportaba. Te repito, ya no ibas en la secundaria.

3.- Asesinaste a tu vida social

Obviamente dejaste de salir con tus amigos de la cuadra y tus nuevos compañeros no tenían idea de cómo hacer una fiesta porque Bátiz. Si consigues una novia o novio en la voca, lo más probable es que nunca te separes de ella y no hagas amigos… ¿por qué entraste ahí?

4.- Compraste tortas con el tortas.

Una de tus pocas alegrías era gritarle al del puesto de tortas a través de la puerta de atrás, esa que daba a la México-Tacuba. Él te la preparaba y te la pasaba por debajo de la reja… oh dios, qué triste era tu vida 🙁

Por cierto, esto sólo aplica para los que estudiaron ahí antes de 2012. Después sucedió la desgracia:

5.- Intentabas escapar de la escuela

En casi todas las vocacionales del IPN puedes salir de la escuela a fumar mota, beber o simplemente ir al cine. En Bátiz tienen que llamar a tus padres antes de dejarte salir. Real.

Así que buscabas por todos los métodos conocidos salir por las puertas, aunque nunca lo lograste.

6.- Sufriste la ExpoBátiz ¡tres veces! (o más si eres un fósil)

Una vez al año tenías que presentar algún proyecto. En segundo semestre todo estaba bien, porque podías exponer cualquier tontería de historia o química. Pero a partir de cuarto tenías que hacer algo de tu especialidad técnica… una máquina de hacer panes, un brazo que acomodara cubos o cualquier cosa inútil.

Lo triste era cuando querías que funcionara, justo enfrente de tus orgullosos padres y enfadados tíos. Obvio nunca jalaba.

7.- Definitivamente eres el mejor en lo que haces

Y pues sí, seguramente en la universidad humillabas a tus maestros por no saber hacer un trinomio cuadrado perfecto y todos tus compañeros te pedían que les explicaras.

A lo mejor eres bailarín, músico o ingeniero en mecatrónica, pero seguro la estás rompiendo.

Después chance y te fuiste a estudiar al extranjero y una compañía te hizo multimillonario. Jaja, bueno, tal vez no, pero estás en camino dé. Valió la pena, ¿no?

Felicidades por ser de Bátiz… a pesar de todo.



Fundador y Director de Capitalino Errante. Periodista, escritor, fotógrafo, viajero. Puedes hablar mal de mí en twitter.com/eder_bay.


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