¡Asústame Panteón! – El Coqueto

Julio Ramírez / @10julio_rami / julioramirez@capitalinoerrante.com

 

“Súbale, súbale, hay lugares…”, la típica frase del ‘cacharpo’ cuando el camión, pesero, combi o microbús va hasta el cu-lo y ya no cabe ni su puta madre, pero bueno, por la deficiencia del transporte público y por tu puntualidad, te tienes que subir.

Esta historia se desarrolla en la ruta 2 en el Estado de México (Valle Dorado, Satélite, Naucalpán, Chapultepec) con un chofer guapo, bien portado, caballeroso y ‘todas mías’ que, por supuesto, enamoró a sus pasajeras con su unidad siempre a la moda, luces de neón, asientos de hule espuma y claro, equipo de sonido potente.

César Armando Librado Legorreta, actor de feminicidios por excelencia, gozaba de una familia, esposa y dos hijas que a sus 34 años de edad (actualmente) vivía en Tultitlán, Estado de México, pero todo el tiempo imaginando que su microbús era su caja de fantasías y las pasajeras las princesas del cuento.

El Coqueto. Foto: Internet

Todo comenzaba en altas horas de la noche, cuando saliendo del metro Chapultepec ya no había ningún camión en circulación, excepto la ruta 2 que opera las 24 horas del día. El olor a cansancio, estrés o borrachera –en el mejor de los casos-, se apoderaba de la caja de fantasías de César Librado.

El tan afamado “Coqueto”, fue víctima de las mujeres más bellas de todo el mundo –como todos los hombres del orbe-, obvio, las mexicanas. Empezaba por no cobrar el pasaje a las chavas que eran de su agrado y las féminas sólo sonreían pensando que todavía existen caballeros en este mundo –sí los hay, su servidor es uno-, el viaje comenzaba normal, música relajante para acompañar el traslado y las personas tranquilas disfrutando del paisaje nocturno.

La felicidad es total para las féminas cuando César las mira y platica con la que esté más cerca de su asiento, la charla se inunda de risas y el “Coqueto” ya está listo para crear su noche mágica.

De pronto, el microbús se detiene y los pasajeros llenos de incertidumbre se preguntan qué sucede. “Pueden pasar al micro que viene atrás, por favor”, simulando que su unidad está descompuesta. Pero aprovecha para convencer a la mujer que le ilumina la noche de quedarse con él y promete llevarla a su destino sin algún cobro.

Los demás pasajeros bajan, pero su víctima se queda con él –principalmente mujeres entre 17 y 34 años de edad-. Estando sólo la bella y la bestia inicia la historia que tiene final feliz (la mujer nadando en el canal de Tlalnepantla).

“Arregla” el microbús y comienza el camino hasta el palacio de la Reina donde les espera una gran sorpresa. Pero de pronto la carroza se desvía del sendero sin que la dama se dé cuenta, llegan a un lugar tan oscuro que ya no se ve el brillo de la fémina.

Prensa amarilla

Se cierran las puertas y la bestia se desata, los gritos se hacen presentes dentro de la caja de fantasías, pero no hay nadie que los escuche. Se desprenden de su ropa y en uno de esos asientos de hule espuma empieza el contacto sexual –a la fuerza- que para el “Coqueto” sólo representa otra de sus chaquetas mentales. La dama no aguanta más y con sus gritos, gemidos y súplicas convence al coqueto que no dirá nada si la deja ir.

César Librado, tiene de espaldas a su Reina y ¿qué hace?, simple, la despoja de lo más preciado que poseemos; “la vida”. La mujer ya descansando de su agonía entra en el sueño profundo, mientras la bestia aprovecha para vestirla y llevarla hacia el canal de Tlalnepantla. Llegando al lugar, mientras el cielo oscuro cubre el delito, el “Coqueto” carga como si fuera un costal de papas el cuerpo inerte y lo tira como si fuera basura.

La carroza se aleja mientras el cuerpo de la dama se pierde entre las aguas negras esperando que algún día la encuentren.

Nuestras queridísimas autoridades competentes, logran encontrar a nuestro personaje, el más coqueto del Estado de México pero ¿adivinen qué?, lo arrestan en febrero del 2012 después de seis feminicidios en su historia delictiva, lo más gracioso del asunto es que se les escapa y quedó libre 1 mes donde no se sabe si volvió a cometer sus fechorías, gracias a Dios lo detienen en marzo del mismo año donde lo condenan a 240 años de prisión en diciembre por violación y asesinato de seis mujeres.

Así que recuerden, cuando escuchen el “súbale, súbale, hay lugares…” con matrícula 712TL066 piénsenlo dos veces –mujeres principalmente-, pueden nadar en aguas negras después del viaje fantástico hacia el palacio de nunca jamás.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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