¡Asústame Panteón!-La casa de la Tía Toña

La casa de la Tía Toña

Julio Ramírez / @10julio_rami / julioramirez@capitalinoerrante.com

Esta historia se desarrolla en uno de los lugares más bellos del Distrito Federal,   específicamente en la tercera sección del bosque de Chapultepec, cerca del panteón Dolores que se localiza en avenida Constituyentes, allí se encuentra la casa de la tía Toña.

En esa casa vivió una mujer conocida como Toña, una mujer con ojos cristalinos cabello castaño rizado, complexión promedio con las marcas en su frente consecuencia de todos los problemas aquejados desde siempre que, viuda por convicción, sin hijos, sin alguien con quien compartir sus logros y fracasos, tenía que conformarse con gastar sola su fortuna ganada a lo largo de toda su vida, pero decidió hacer algo por la sociedad mexicana.

Doña Toña, aprovechó su basto poder económico para ayudar a los niños y jóvenes que sufrían de las carencias propiciadas por sus familias y nuestro queridísimo sistema –corrupto- de gobernación, la vestimenta desgarrada por los golpes de la calle, el estómago vacío por la inflación existente y el semblante sin esperanza por parte de la sección infantil y juvenil de nuestra sociedad, hizo reflexionar a Toña para que pudiera recaer en el camino de la caridad.

Con una sonrisa en la cara y la felicidad que irradiaba en lo más profundo de su alma, recibía a los niños que llenaron el vacío que por siempre existió en ella, eran sus hijos que nunca tuvo, sus pupilos que de alguna u otra forma los podía ayudar física y anímicamente. Los vecinos encantados por la obra de caridad por parte de Doña Toña, murmuraban que Toñita tenía el cielo ganado por ayudar a los que menos tienen, sollozaron la gratitud con que hacia las cosas y simplemente apoyaron la causa para que la sociedad se viera beneficiada en mayor medida.

Pero, ¿Qué hace la gente cuando le dan la mano?, sí, toman el pie. Un grupo de Jóvenes estaban conscientes de la cantidad importante de dinero que poseía Doña Toña en su casa, y una noche cuando la lluvia caía lentamente y las sombras sólo se desvanecían por la oscuridad del cielo, entraron a robar el tesoro de aquella casa, el mobiliario voló y, cuando Doña toña se dio cuenta de lo que sucedía en aquella noche triste de Chapultepec no sabía lo que le esperaba. Encaró a los ladrones, regañándolos por tal atrocidad, pero los tres jóvenes hambrientos de riqueza, sacaron las armas blancas para cualquier complicación que pudieran tener.

Dos ladrones se encargaron de amedrentar a Toña, los golpes corrían por todo su cuerpo que sólo sangraba de la impotencia en que se encontraba, las patadas en la boca del estómago sólo causaron el despojo del aire que no le permitía responder a la pregunta del tercer ladrón: “¿Dónde está el dinero?, ¿Quieres morir?”. La desesperación se hizo cómplice de los jóvenes que sólo asfixiaron a Doña Toña que, aún en su último suspiro defendió su riqueza, de pronto, una navaja atravesó la humanidad de Toñita, perforando el vaso sanguíneo y sus órganos vecinos. Los ladrones sólo escaparon de la escena del crimen, desapareciendo junto con el sereno de la noche.

Desde aquella noche, Toña sólo vigila su riqueza con recelo, la casa que fue limpiada y entregada al estado por la falta de beneficiarios, jamás ha podido ser vendida ¿por qué?, los compradores son víctimas de actividades paranormales cuando están a unos pasos de cerrar el trato, las puertas se cierran y son golpeadas como si se tratara de alguien que quisiera ser visto y causar terror en toda la extensión de la palabra.

Los pasos todavía siguen siendo una constante dentro de la casa de Toña, los susurros de lamento que se perciben, sólo sirven para obtener un lugar más tétrico sin oportunidad de quedarse con la riqueza que jamás fue encontrada.

Cuando pases por la tercera sección de Chapultepec, no vayas a voltear a la casa de Doña Toña, te sorprenderá ver la silueta de una mujer que corre de una ventana a otra sólo esperando poder observarte de cerca para enchinarte la piel mientras tu incertidumbre se apodera de tu persona. Si cae la noche y pasas por aquella vivienda, no te acerques o no quieras pasar una noche allí, creo que no te gustará empezar a sentir un frio que recorrerá todo tu cuerpo hasta dejarte inmóvil mientras sientes la mirada sigilosa de alguien que cuida su tesoro y ves que una silueta flotante se acerca poco a poco a ti, tal vez sólo quiera venganza por lo sufrido.

La silueta de su cara con la sonrisa en su rostro, te harán flotar en otra dimensión, ella te hablará para que te quedes de por vida y seas su nuevo hijo no nacido, aunque corres el riesgo de quedarte en la espacialidad donde sólo se encuentre Toña y tu persona atrapada dentro de sus ojos reflejantes.

Ahora te pregunto, ¿qué harías si el día que decidas comprar tu casita, te llegan a susurrar en el oído, voltees y sólo veas una silueta espectral detrás de la ventana?, ¿qué sentirías si al abandonar la propiedad, se te enchine la piel a causa de una mirada penetrante de una casa que no ha sido habitada en años?, ¿qué harás el día que te sonrían mientras pasas una propiedad vieja con un panteón alrededor?. Piénsalo más de una vez. NO andes solito en la noche rondando la tercera sección del Bosque de Chapultepec.

Reclamaciones, sugerencias, comentarios, aquí en el texto. Mis redes sociales arriba y sigan a Capitalino Errante.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


Déjanos un comentario