Crónica de un novato en At The Drive In – Pepsi Center WTC

Le había dicho a Rebeca, la chava con la que quedé de ir, que nos encontráramos como a las tres para ser de los primeros en la fila. Ella me dijo que mejor a las cinco, accedí y al llegar había unas quince personas formadas. “Nadie los conoce, no creo que llenen” le dije a mi amiga.

Después de hacer tiempo, entramos y no nos sorprendió encontrar el Pepsi Center a menos de la mitad de su capacidad. La gente sentada que ahorraba energía contrastaba con esos pocos aferrados a la barricada de seguridad. Tomé mi asiento ficticio en el suelo del recinto y poco a poco me percaté que el número de gente incrementaba.

Es una mala idea tomarte una botella de agua antes de que comience un concierto, me estaba orinando y sabía que si no me apuraba, cuando empezara el toquín no me iban a dejar volver a mi lugar (¿Por qué son así?). Me apuré y a los pocos minutos salieron al escenario Le Butcherettes. La gente fingió emocionarse con unas rolas que no entendía. De vez en cuando la vocal daba un speech y escupía el micrófono, otras veces se golpeaba con el mismo. De nuevo tenía que ir al baño y tuve que arriesgarme. Como no vi tanto movimiento, decidí salirme una vez más mientras Rebeca, mi amiga, me cuidaba el lugar.

Nos echamos el show de los primeros muertos de risa, a los vendedores de cerveza les valía madre lo que sucediera en el escenario y en los silencios intencionados de la banda, te dejaban caer el gritote: “¡Cerveza!”. Un buen complemento para una presentación floja pero que a fin de cuentas nos hizo mover la cabeza un rato.

En el inter ya me andaba otra vez del baño (pinche agua) y me enteré de que Rebeca se moría también por ir, pero esta vez el Pepsi Center ya se encontraba a reventar, no lo íbamos a lograr y aguantamos las ganas. Fue el inter más doloroso de mi vida, pero nada más eso, porque cuando salió At The Drive In todos nos transformamos, se me olvidó quién era y nos dedicamos a echar desmadre con la primera rola, Arcarsenal.

Fotos de Toni Francois – Tono TV

Intenté cubrir a Rebeca de algunos golpes pero resultó que se estaba rifando en medio de la zona general abriéndose paso. “wow”, dije en una voz que nadie escuchó y me llené de energía para entrar en un buen slam con ella.No sabía que ocurría, me dejé llevar por los los tarolazos y los gritos de Cedric. Cada espacio entre rola significaba una pausa para reponer energía.

Por ahí de la tercera rola me percaté de que Rebeca tenía su zapato en la mano. Saltaba como si nada, gritaba y repartía empujones como si nada, se reía, no le importaba y seguimos en el slam. Entre varios abrimos un círculo para que se pusiera su calzado lo más rápido posible y en un parpadeo estábamos de nuevo entre empujones mientras tocaban Sleepwalk Capsules.

No sé que hice, un golpe tal vez, pero sé que mi acción repercutió en que en la zona general se abriera el pit. Comencé a saltar en  medio del círculo y varios se unieron a la causa. A los pocos segundos todos nos entendíamos con la mirada, sabíamos que At The Drive In había logrado ponernos como locos. Repartí algunos golpes hasta que caí al suelo. Me sentí como boxeador noqueado, creí que moriría aplastado pero unas manos me tocaron los hombros y escuché “Arriba, dale otra vez, no pasa nada”. No sé quién seas, salvador, pero me diste la energía necesaria para cerrar Governed by Contagions como se debía.

Regresé con Rebeca y me miró sonriente. Su gesto sencillo me hizo saber que todo estaba chido y que aún había energía para el resto de la noche. La banda pensó bien el setlist pues las siguientes rolas relajaron por un rato a todos en el Pepsi Center. En una especie de éxtasis meneábamos la cabeza al compás de lo que sonaba. Yo tarareaba la letra, no me la sabía, no importa, ya estaba en otro plano de la realidad.

Fotos de Toni Francois – Tono TV

Estuvo bueno ese matiz porque lo que vino después estuvo denso. Se armaron más golpes, perdí el equilibrio y estaba empapado en sudor seguramente ajeno. Un sujeto alto se colaba mientras otros escapaban de la zona general. Se calmó el asunto un poco pues Omar Rodríguez rifó un solo con mucho feeling. No sabía en cuál rola íbamos cuando la atención de todos se desvió hacia atrás. No entendí qué sucedía, “el escenario está enfrente”, pensaba, pero giré la cabeza y encontré a Cedric, el vocal, a cinco metros de mí. ¡Estaba en la zona general!

No lo podía creer. Qué huevos se necesitan para entrar entre el público frenético y saberte dueño del recinto. Su gesto, siempre firme, determinado. Ordenó que lo llevaran entre todos al escenario y así pasó levantado como rey entre las manos de cientos de fanáticos, yo entre ellos. Al llegar a la barrera de seguridad, agradeció y subió al escenario a revolcarse como sólo él sabe.

Llegaban las últimas rolas, se olía el final y algunos colegas que tenía a mi costado ya estaban cansados. Sus movimientos se veían frustrados por el mismo peso de su cuerpo. Rebeca y yo aún teníamos energía, ella no dejaba de saltar y me bastó escuchar los primeros sonidos de Call Broken Arrow para sacar el último empujón de adrenalina.

Rebeca me dijo: “falta mi rola” y yo sabía que se refería a One Armed Scissor, le dije que aguantara, que iría seguramente al final, pero después de Napoleon Solo, la banda abandonó el escenario y el staff apareció. Todos abucheaban y creían que era el final. Varios comenzaron a salir de la zona de peligro pero era obvio que faltaba el encore y precisamente, At The Drive In salió al escenario a terminarnos de matar con One Armed Scissor.

Lo dimos todo, saltamos como pudimos, a ella se le desgarró la garganta pero estábamos satisfechos, extasiados. At The Drive In lo hizo, se adueñó del Pepsi Center. Liberamos estrés, choqué mis manos con unos desconocidos, lo logramos: Sobrevivimos a otro concierto.

Y fuimos al baño.

Fotos de TONI FRANCOIS – TonoTV

Fotografías de Toni Francois – Tono Tv

 




Déjanos un comentario