De escenarios y pantallas-La Dictadura Perfecta

La dictadura perfecta.

Sergio Romero / @sr24_182 / sergioromero.capitalinoerrante.com

“México es una dictadura perfecta porque es camuflada…no con la permanencia de un hombre, pero sí de un partido inamovible, que concede cierto espacio para la crítica en la medida que esta le sirve, pero que suprime por todos los medios, incluso los peores, aquella que de alguna manera pone en peligro su permanencia”. Dijo un treinta de agosto de 1990 el célebre escritor Mario Vargas Llosa, ganador al premio Nobel de literatura, ex candidato presidencial y golpeador de Gabriel García Márquez.

En aquel momento, el gobierno y la televisión intentaron por todos los medios que la frase no tuviera mayor eco. El peruano abandonó nuestro país argumentando problemas familiares, aunque la obvia sospecha de que fue amenazado, siempre La-dictadura-perfectaperduró; junto con las palabras que dolieron a los mexicanos, por ser verdad.

A 24 años de aquel suceso, la frase está más viva que nunca, dando el título a la nueva película de Luis Estrada, aquel que ha hecho películas de fuerte temática social como La ley de Herodes, Un mundo maravilloso y El Infierno.

Para cuando leas esto, La Dictadura Perfecta apenas llevará un día de estreno.

No puedo decir en este momento si el estreno fue un éxito o no en cuanto a taquilla se refiere –por cierto, la sala de cine en mi función se llenó-, probablemente pasará como es costumbre en las películas mexicanas: mucho éxito en el extranjero, ganando premios –esta película ya fue inscrita para concursar por un Goya-, pero muy poca difusión entre el público nacional, que preferirá ver a la muñeca diabólica Annabelle.

No lo malinterpreten, yo también quiero ir a ver Annabelle, pero La Dictadura Perfecta termina siendo, desde mi punto de vista, una película obligatoria para todo mexicano, -o por lo menos para aquellos que quieran entender un poco lo que ocurrió en las pasadas elecciones presidenciales-, especialmente para todos los comunicólogos.

Sin spoiler, la película trata más que nada de como la televisión influye en la creación de candidatos políticos, su doble moral al decir que está comprometida con la información, y a su vez 20140924_11_10_DictaduraPerfecta_YouTubesolamente habla a favor de sus aliados, además del desorden político que se vive en México.

Momentos icónicos de nuestros honorables representantes son parodiados en la cinta, como el inglés de Peña Nieto y su –no soy señora de la casa-, los video escándalos, montajes televisivos –saludos a Loret de Mola y sus exclusivas en vivo, tan falsas como los dientes de mi mamá-, Fox diciendo que “hacemos trabajos que ya ni los negros quieren”, el candidato de la televisión, la gaviota, las novelas como distractor, el caso de Paulette y un sinfín de cosas que bien podrían entrar en una caricatura de los Simpson, pero son el pan de cada día en la política nacional.

Voy a hacer un breve paréntesis, procurando no desviarme demasiado de la película, para decir que es válido reír, y también inevitable en algunas escenas. Pero también es obligatorio pensar un poco ¿Cómo puede una caja controlar el destino de todo un país?

No digamos que esas cosas son ficción, eso es lo que más duele, reímos de algo que ocurrió hace menos de tres años. Probablemente no es la caja, sino todo lo que hay detrás, y la facilidad con la que todos los humanos nos dejamos distraer por las emociones.

Todos aquellos que estudiamos Comunicación, tenemos esa obligación de replantearnos hacia donde queremos llevar las cosas en el país. Debemos comenzar a crear contenidos de calidad para ofrecer alternativas. Los que aspiramos a ser líderes de opinión, no podemos dejar de lado el amor por el trabajo más bello del mundo, como alguna vez lo citó el genio de Macondo, ni olvidar nuestro compromiso con la verdad, ante todas las cosas.

Sí, suena muy romántico, pero es verdad. Tenemos las armas, explotémoslas. Las redes sociales en internet son un fuerte aliado, que si bien aún no puede pelear contra un gigante llamado “televisión”, sirve como una gran fuga para que las personas opinen, informen, se informen, compartan y hagan lo que les venga en gana, -como escribir esta columna-. Usemos las herramientas que tenemos con responsabilidad, y también profesionalismo.

Una pedrada para Televisa.

Antes de enojarme más y arrojar la lap de mi hermana por la ventana, regreso a la película, para decirles que Damián Alcázar y Luis Estrada, son los Johnny Depp y Tim Burton mexicanos, -región coladera-.

Ambos tienen bastantes colaboraciones exitosas, que les han entregado premios a ambos, como El Infierno.

Además de un siempre brillante Alcázar -¿qué pasó mi Benny?-, el elenco se completa con actores como Joaquín Cosío –El Cochiloco-, Alfonso Herrera –El de Rebelde-, Tony Dalton, Sergio Mayer –El mirrey que no es Roberto Palazuelos-, Arath de la Torre –La Parodia- y Silvia Navarro.

Algo irónico, puesto que la mayoría de ellos formaron sus carreras en la casa televisiva, propietaria del Club América, a la que la película le pega con todo.

Basta recordar a Poncho Herrera siendo el protagonista de la novela en el horario estelar, cantando y bailando con su corbatita desabrochada queriendo verse “cool” –por cierto, ha crecido mucho como artista, regalándonos una de las mejores interpretaciones en su carrera-, para entender lo divertida e irónica que a veces es la vida –seguramente Azcárraga se está dando de topes en la pared-.

Quien se destacó sobre los demás por su actuación, fue Sergio Mayer, quien es el vivo retrato de Peña Nieto, -les juro que sí es un halago-. Utilizando los mismos gestos robóticos a la hora de hablar, la misma entonación, mirada fija, y un Spanglish que le robó el corazón a miles de mexicanas.LDP_07

La producción, junto con la dirección, remarcan el sello de Estrada y su talento para reflejar todo lo malo que ocurre en nuestro México lindo y querido, con esos detallitos casi imperceptibles, como los ahorcados en pleno puente.

El guion, como buena película nacional, a mi parecer es muy largo y en partes un poco tedioso, pues quiere abarcar tanto, que hay cosas que parecen estar de más. Por momentos la película parece una parodia tipo “Scary Movie”, pero con política. Sin embargo estos momentos son pocos, dejando como resultado una historia que tiene momentos para reír, momentos para reflexionar, y también momentos para sentirse encabronado.

Si quieres ver una de las películas más ingeniosas de los últimos tiempos, lánzate al cine y no te pierdas La Dictadura Perfecta, no olvides comentar que te pareció, y mandarme una mentada aunque sea.

Nos leemos la próxima semana, pero antes de ello, te ruego lleves a un “Peñabot” contigo para estudiar sus reacciones, recuérdale que cualquier parecido de la película con la realidad, NO es mera coincidencia.

 



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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