Dentro de mí – La casa de Asterión

Dentro de mí… Nunca he conocido a alguien, conozco lo que parecen ser las personas, lo que dicen ser; compañeros, amigos, familiares. No conozco a nadie y me parece un “algo” bastante extraño, algo muy triste, porque me hace pensar que uno no vive más que dentro de sí mismo, todas las ideas, los deseos los –verdaderos- muchas veces parece que se quedan en un plano inexistente, como ya dije, desconocido. Nadie le dice todo a alguien, y ni siquiera existe una certeza de que sepamos todo de nosotros en algún momento de nuestros años… ni que nos digamos la verdad a nosotros mismos.

 

Por Eduardo Ángeles

 

Imagino a la gente privada de imagen, irrepresentable, inexistente, cuando pierden la mirada y el pensamiento, cuando se encuentran a sí mismos, cuando desconocemos los sonidos de los auriculares, la luz de las pupilas, el viento de las hojas y las mariposas, el dolor en la piel y el alma, el tacto y los sentimientos, el sabor y las delicias relativas, los silencios escuchados y las habladurías silenciadas, todo efímero, pasajero, sin relevancia, fugaz.

 

Dentro de mí - La casa de Asterión

Mucha de esa insatisfacción que encuentro en mí y las personas me afecta más, si bien no sé de quién provienen las palabras que conjuro, me aterra más el hecho de no saber de dónde vienen estas que escucho. Como si hablara con nadie, pero no, siempre hay alguien, como las llamas se aferran a las brazas, y como las pequeñas chispas se pierden en lo natural de su existencia.

¿Debería preocuparme por saber quien soy dado las circunstancias ya explicadas? Supongo que no pero ¿qué pensará la demás gente? ¿Cómo conocerán lo que me diferencia del mundo? ¿Cómo me sabrán autónomo? ¿Existirán tales conceptos?

 



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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