Diarios de Ciudad – Zombies en el DF

Eder Bayuelo / @eder_bay / ederbay@hotmail.com

Si me empezaste a leer desde el principio (y si no, acá puedes ver de qué hablo), sabrás que advertí que hablaría sobre todo aquello que reflexionas cuando vas en el transporte público… que lance la primera piedra quien no ha pensado en esto.

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Dicen que en un ataque nuclear los únicos que sobrevivirían serían los chilangos y las cucarachas. Espero que no nos estén comparando con ellas, pero piénsalo así.

Si de pronto un apocalipsis zombie atacara la ciudad, ¿qué harías? ¿dónde te esconderías? ¿de dónde sacarías armas? ¿crearías un refugio tipo Walking Dead y serías el líder tuerto de una comunidad de sobrevivientes sumisos que se rinden ante ti y cumplen todos tus caprichos de neoemperador? ¿O acabarías caminando por la calle comiendo cerebros humanos?

Sé cómo suena todo esto, pero deberías pensarlo.

Foto: Internet

Desde hace tiempo he tenido la imagen del Planeta Tierra como un mega-organismo con vida propia, que respira, se mueve y desecha lo que ya no sirve… Los seres humanos somos, básicamente, una plaga en su superficie. Somos las rémoras del Mundo.

Al planeta no le ha molestado mucho que vivamos en él, hasta ahora. Sin embargo cuando le da un poco de comezón nos tira un maremoto para aliviarse; cuando ya se le entumió una placa tectónica, tiembla para relajarse; y cuando tiene calor nos avienta un huracán, para refrescarse. Así de fácil nos mueve. No se está vengando de nuestras acciones contra él, ni mucho menos, sólo hace lo que cualquiera haría.

Es fácil de ver. Si juntáramos a los 7mil millones de habitantes que existen en nuestro planeta y los pusiéramos a vivir con la misma densidad de población que Nueva York -18,186 hab/km²-, ¡cabríamos todos en el estado de Texas! Para que te des una idea, Texas equivale al 0.0001365% de la superficie total de la Tierra.

¿Entonces qué somos? Pues básicamente…nada.

Me inspiré a escribir esta entrada por el aniversario del temblor de 1985 en la Ciudad de México. ¿Qué hubieras hecho tú, a las siete de la mañana, viviendo en, digamos, Tlatelolco? ¿Sabrías cómo reaccionar hoy, si fuese necesario? Si has hecho simulacros en la escuela o trabajo y eres de esos que se van riendo mientras bajan las escaleras, pues ya fuiste.

Ahora regresemos al punto más serio de este texto. ¿A dónde irías si de pronto la influenza A-H1N1 mutara a un virus zombie y al 80% de la Ciudad se le pusiera la piel tipo Krokodile y empezara a corretearte por Eje Central?

Un gran amigo mío y yo nos hemos preparado de manera muy importante –al menos en nuestra imaginación- para cuando esto ocurra. Aquí les platico nuestros planes de supervivencia avanzada.

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Si buscaras refugio, lo mejor sería apoderarte de un supermercado, ya que toda la comida enlatada puede ser un gran alivio en caso de que el apocalipsis dure más de lo esperado. Tampoco debes olvidar el agua, que se va a convertir en un elemento sumamente preciado; trata de buscar un depósito de cerveza, como plus.

Seguro así te verás. Como el zombie. Foto: Internet

Aparte de los lugares legales donde puedes comprar armas en la ciudad, las colonias que comparten el privilegio de tener el mejor arsenal urbano son Tepito (aunque ya sabemos que es más bien un barrio); la ‘SanFe’ en la GAM; la Guerrero, el Molinito, el Hoyo y los Pozos, todas de Iztapalapa; además de la Torreblanca y Legaria en la Miguel Hidalgo.

Así que ya sabes, si vives en una de estas exclusivas zonas, no dudes en contactar a tu proveedor más cercano para armarte en grande y evitar las sorpresas.

Ahora, si quieres sentir que todavía vives en un mundo civlizado, lánzate a tu Clínica IMSS más cercana y saquea su bodega de medicamentos. Ten en mente que muchos de ellos estarán caducos en menos de un año, así que procura no recibir la mordida de un animal hambriento, porque no tendrás antibióticos a la mano.

Por último y no menos importante, debes correr y ser el primero en llegar a la Zona Rosa. ¿Cómo que pa’ qué? Pues para desfalcar las vitrinas, anaqueles y almacenes de todas las SexShops. Digo, si en la cárcel se trafican cigarros, drogas y demás, ¿porqué no arrancar tu propio negocio post-apocalíptico a base de vibradores, condondes de sabor, muñecas inflables y lubricantes ultra-sensibilizadores?

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La Ciudad de México ofrece una amplia oferta de lugares dispuestos a que sean utilizados por ti en caso de que colapse la vida como la conocemos. ¿Cuáles conoces tú? Sólo basta ser el más astuto y rápido para apoderarte de la mejor opción. Sé observador y prepárate en caso de que esto ocurra… nunca se sabe…

PD.- Un abrazo a todos aquellos que perdieron a un ser querido en el terremoto del 85’. No estuve ahí, pero puedo entender lo que fue vivir una experiencia tan devastadora como esa. Ojalá que nunca vuelva a ocurrir nada parecido.

A menos que sean zombies, ahí sí.

Si te gustó, comenta. Y si no… recuerda, ¡para ser hater hay que usar buena ortografía!

Foto: Internet



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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