Dream Theater hizo temblar el Pepsi Center WTC

Durante dos días consecutivos el Pepsi Center tembló con la presentación del nuevo disco de Dream Theater. Pasaron dos años para que la banda estadounidense de metal progresivo regresara a la Ciudad de México a dar de qué hablar entre los seguidores. Tres horas de concierto mantuvieron a los espectadores asombrados y eufóricos al escuchar de corrido el álbum conceptual de la banda.

Por Fernando Ramos  

“Está prohibido tomar fotografías y video” reiteraron desde su página oficial los del Pepsi Center junto con la banda para que el concierto fuera apreciado en su totalidad, ya que al ser un disco pesado en historia y concepto, necesita paciencia para ser bien recibido. Si bien Dream Theater se ha caracterizado por variar en los ritmos y esencias en cada álbum, The Astonishing ha superado los límites de la composición al ser uno de los más ambiciosos, tanto como el Metrópolis Pt.2: Scenes From A Memory. 

Por su puesto que se hizo caso omiso a las advertencias, y la gente de seguridad bloqueaba con lámparas led la vista de aquellos que intentaban tomar algún recuerdo de la obra musical. Sin embargo, entre tanta emoción era imposible no irse si quiera con una fotografía para recordar el momento.

Antes de comenzar, los asistentes estaban listos y los silbidos se comenzaron a oír. En punto de las 9 pm las luces se apagaron y dio inicio el tema “Descent of The Nomacs” utilizado como introducción mientras John Petrucci, Mike Mangini, Jordan Rudess, James Labrie y John Myung salían al escenario para deleitar a los metaleros con Dystopian Overture  seguida de 18 canciones.

Petrucci

John Petrucci en “A New Beginning”.

La primera parte se llevó con éxito y al final donde se interpretó A New Beginning, el solo de Petrucci hizo que la energía concentrada en el Pepsi Center se transformara en aplausos y gritos. Como si se celebrara un triunfo el escuchar que su ídolo una vez más hacía maravillas con la guitarra.

En poco más de una hora se realizo el primer acto y la gente aprovechó para ir por sus bebidas, hacer fila en el baño o platicar de lo maravillados que estaban (o de lo fuerte que estaba el sonido de la sala, pues desde hace días se habla que su ingeniero tiene el volumen muy alto).

Después de seis años de su partida, los comentarios acerca de Mike Portnoy, el antiguo baterista, se hacían notar. Existe un número de fanáticos que lo prefiere como el frontman de la banda aunque ya son otros tiempos e intentan comprender el ingenio y técnica de Mangini y se sigue cuestionando su rol en la banda. De cualquier forma, Mike Mangini hace un trabajo impecable dándole un tono distinto a la banda.

Después del descanso que duró entre quince y veinte minutos, se escuchó 2285 Entr’acte y luego, (mi favorita del segundo acto): Moment of Betrayal con un intro suave de piano y un chelo que contrasta hasta hacerte cosquilleos en la piel. El público seguía impactado por la precisión, los acompañantes de algunos fanáticos lucían algo aburridos pero prestaban mucha atención a la bien trabajada cinemática de las pantallas del fondo del escenario que acompañaban la letra y música a la par, así que tampoco pararon mal momento.

Llegó el turno de las ultimas canciones que culminaron con éxito y dieron pie a aplausos que parecían interminables para un trabajo arduo y arriesgado de una banda de solo hacer un concierto de un último disco en totalidad. Algunos fanáticos se quedaorn con ganas de un tour más variado y de escuchar temas clásicos pero comprendieron la idea de la banda. Se espera que en próximas giras se trabaje con los sencillos de Astonishing para meterlas en el setlist de la banda de progresivo.

 

 




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