El abrazo de la serpiente. Crítica.

La búsqueda de un hombre respirando (muy posiblemente) su aliento final; que a la vez es la búsqueda de otro hombre, último de su gente, desesperado por salvar toda una serie de tradiciones que implican una cosmovisión milenaria; que es a la vez la búsqueda de este mismo hombre (aunque no sea el mismo) por enmendarse, recuperar su memoria y reencontrar su identidad.

Karamakate es un joven indígena. Vive sólo, muy dentro de la jungla amazónica, y con ella ha establecido una relación igual de profunda. Un día llegan el etnólogo Theodore Koch-Grünerg y su compañero, Manduca. Koch-Grünerg está enfermo, y Karamakate es el único que puede salvarlo. Emprenden el viaje. 40 años después Richard Evans llega al mismo lugar, en busca del mismo Karamakate, más viejo y perdido que nunca, en busca de la planta referida en las cartas del etnólogo, muerto hace varios años. Ellos dos, en su propio tiempo y espacio, emprenden también el viaje.

Se nos despoja de los colores para desdibujar fronteras. No importa si somos blancos, indígenas, o un grupo de religiosos capaces de transformar el paraíso en purgatorio y el purgatorio en un infierno dantesco que sin problemas cabe un cualquier película de horror, ya que sin la guía correcta es fácil perderse.

Para Karamakate su guía es la Serpiente, máxima deidad dentro de su cosmovisión y siempre presente en forma de río o selva, por la que navega en dos ocasiones, que en realidad es la misma, pues se trata de una serpiente que muerde su propia cola, el Uroborus, un ciclo del cual no ha podido salir ni realizarse como último poseedor del conocimiento que lo define. Karamakate hace este viaje, para adentro y para afuera, para salvarse a sí mismo y las tradiciones de su pueblo, desprendiéndose de su ser y fundiéndose en el otro.

Esta confrontación de mundos y realidades retratado en blanco y negro refiere de inmediato a la fotografía de Sebastião Salgado y su propio trabajo con las tribus amazónicas. Es este encuentro y la comprensión de “el otro” como parte de uno mismo donde se cierra el círculo de manera virtuosa, y Karamakate encuentra la salvación espiritual.

Los colores explotan porque las falsas fronteras ya no están, y no importa el color, porque dentro de este río-serpiente en el que viajamos, que nos abraza, nos une y nos da vida, todos somos el mismo.

Director: Ciro Guerra
Reparto: Brionne Davis, Nilbio Torres, Antonio Bolívar, Jan Bijvoet, Nicolás Cancino, Yauenkü Migue, Luigi Sciamanna
País: Colombia
Duración: 125 min.



Escritor, estudiante de comunicación. Fan de la vida, los libros, la música y un buen café.


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