El ahorcado

Cuando no ves solución en algunos de tus problemas, la presión te come, no tienes suficiente apoyo y la ansiedad es tu mejor compañera, ¿lo mejor es quitarte la vida? Esta historia te pondrá los pelos de punta.

Por: Julio Ramírez

Una relación amorosa es una arma de dos filos, te puede mantener tan vivo como el sol a mediodía o es lo más deprimente que tienes en parte de tu vida.

Hace algunos días fui a “echar reta” y se terminaron a las 11 de la noche, decidí tomar el camino de regreso a casa. Todo transcurrió normal hasta que llegué a la calle donde hay innumerables versiones de que se aparece un espectro de un señor colgando, así como la última vez que se le pudo observar en el lecho de su muerte, ahorcado.

No creo mucho en esas historias de los vecinos, pero esta vez sí me sorprendió, porque la casa donde murió esta persona, se encuentra a tan sólo una calle de mi hogar.

Iba caminando solo por calle pino –el callejón  del ahorcado- ya me faltaba sólo unos segundos para llegar a mi casa, de repente se escuchó un estruendo, parecido a una tirolesa y un bulto de cemento que caía, recordé las historias murmuradas entre la colonia y por pura curiosidad volteé; ¡vaya sorpresa!

Cuando mi cuello giró, mis ojos vieron en la esquina de la casa, una persona que colgaba de un lazo, inerte, girando en su propio eje, con el sonido único del latigueo de los árboles y la luz de la luna alumbrando la proyección fantasmal.

No lo podía creer, las habladurías eran ciertas, sólo me quedó escuchar el ladrido de los perros mientras apresuraba el paso y me alejaba del lugar.

El ahorcado capitalino errante

Foto: Internet

Le platiqué a mi madre y ella me contó lo sucedido con aquél señor que se suicidó por una decepción amorosa.

En aquél entonces, el señor tenía una aventura con su vecina a causa de la mala relación que tenía con su esposa. Nadie sabía hasta que su hijo lo descubrió, quien no dudó en decirle a su mamá. Todo pasó, su familia lo abandonó y su amante hizo lo mismo, la historia terminó cuando su hijo fue a visitar a su padre y cuando entró a su cuarto vio el cuerpo de su viejo, sin brillo en sus ojos, sin aliento en su alma, sin color en su piel.

Tengan cuidado con esas relaciones “peligrosas” ya que pueden terminar hechos trizas en periférico, colgados de su techo, perdidos en las aguas negras, descuartizados en la cajuela de su carro o en su defecto, atrapados en un cuarto de 2X2 y medicados.



Comunicólogo FES Acatlán, Marketing Digital, fútbol y según escritor.


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