El asentamiento humano más alto del mundo: El Dorado XXI en #FICUNAM7

El Dorado XXI se inserta en la vida de un pueblo ubicado en lo alto de los andes peruanos. Duros consigo mismos, las sombras espectrales que son sus habitantes, encuentran en la minería un medio de subsistencia. Alrededor de ella se desarrolla toda una lucha contra las fuerzas naturales y sociales, cuyas terribles condiciones generan cultos fanáticos, avariciosas luchas por los minerales, así como una profunda veneración hacia la montaña.

El asentamiento humano más alto del mundo: El Dorado XXI en #FICUNAM7

Su gente, “personas que lo perdieron todo”, no les queda más que abandonarse en este purgatorio de segundas posibilidades o infierno inescapable. Pues una de las primeras imágenes que se lanzan a la pantalla es la de una serpiente humana, un ser que repta sin fin que sube y baja de la cueva a la montaña, mamando cualquier riqueza escasa que ésta provea.

Aquí, las indomables pallaqueras, mujeres que recolectan pequeñas porciones de oro, se presentan como otra fuerza de la naturaleza pues con inagotable determinación empujan los límites de sus capacidades humanas para hacer frente a ventiscas y tormentas en alturas insoñables.

Madre misericordiosa o lugar inhabitable, a la montaña se nos llama la atención, no sólo para admirarla y temerla, sino para sentirla como un ente vivo e implacable. Un lugar totalmente irreal y fantástico, en el que nadie desearía vivir.

Salomé Lamas presenta un riesgo de documental. Riesgo por las dificultades a las que seguramente se enfrentó el equipo de producción, pero también por el atrevimiento de  una pieza que exige la participación constante del espectador, así como una entrega para asir la vida del asentamiento humano más alto del mundo.

Director: Salomé Lamas. 2016
País: Portugal
125 min.



Escritor, estudiante de comunicación. Fan de la vida, los libros, la música y un buen café.


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