El Lobohombo

Un recuento de la tragedia nocturna más estremecedora de la capital mexicana y las llamaradas de corrupción e impunidad alrededor de este acontecimiento.

 

Hace 14 años, en el año 2000, perdieron la vida 22 personas y alrededor de 30 más resultaron gravemente heridas debido a un intenso incendio en un antro de la Ciudad de México en la delegación Cuauhtémoc: El Lobohombo.

El Lobohombo se caracterizó por ser un espacio destinado principalmente a la presencia de las grandes esferas del espectáculo, la política y la clase alta de nuestro país. Ubicado en la delegación Cuauhtémoc en Avenida de los Insurgentes Norte, colonia San Rafael, se galardonaba de ser el salón de eventos más grande de México y uno de los más grandes e influyentes en Latinoamérica, con ambientaciones selváticas y tropicales, grandes cascadas, iluminación de alta

tecnología, un puente colgante, escenarios para bandas, orquestas y otros individuales para bailarinas, sonido envolvente, música en vivo -con los mejores exponentes de la música tropical como Maelo Ruiz, Gilberto Santa Rosa, Tito Fuentes y muchos más-,  3000 metros cuadrados de espectáculos, fiesta, candor y muchas cosas más

El 20 de octubre, a las cinco de la mañana y debido a un corto circuito en la instalación eléctrica y de sonido -ubicada en el techo del lugar-, comenzó un intenso incendio al cuál se sumaron varias explosiones y la caída de aparatos y material decorativo que bloquearon entradas y salidas. Aunque los bomberos pelearon con el fuego durante horas no pudieron controlarlo debido a los materiales altamente inflamables con los que estaba adornado el lugar. La declaración oficial informó que el número de decesos fue de 22 personas (entre trabajadores y asistentes)  y un total de 30 heridos.

Del acontecimiento se dice que fue como un balde de agua fría para la población capitalina y para el resto del país. Sin duda los familiares de los fallecidos y heridos exigieron a las autoridades capitalinas cuentas y nombres de los responsables de esa tragedia, en busca de resignación y justicia.

Quien conozca un México justo, sin corrupción ni desigualdad que lance la primera piedra, pero es irrefutable que el proceso legal de todo lo que involucra el devastador acontecimiento del Lobohombo, está bajo una neblina de corrupción y mentiras, reflejo del México de principios de siglo  XXI… y actual.

En primer plano hay que mencionar que el Lobohombo, antes de su desastroso final, siempre estuvo detrás de una cortina de irregularidades legales y corrupción, ya que abría sus puertas al público a pesar de que en 1995 fue clausurado por las autoridades capitalinas, mismas que lo ampararon para seguir trabajando. En segundo lugar, Alejandro Iglesias Rebollo no sólo era dueño del lugar incendiado, sino que tenía una serie de establecimientos nocturnos (antros, discotecas y table dance) y era popularmente conocido como el Zar de los Giros Negros, ya que corrompía a autoridades distritales y federales para abrir establecimientos y explotar e incluso tratar a mujeres y jovencitas.

Alejandro Iglesias Rebollo es un personaje que al parecer goza de una impunidad cual si fuera un Chapo Guzmán o un Cuauhtémoc Gutiérrez (presidente del PRI en la capital mexicana ampliamente exhibido y “balconeado” dados sus actos deshumanizadores controlando una línea de trata de blancas).

Se podría entender la situación de Iglesias Rebollo y el poder que goza, ya que tuvo una notable expansión en esa actividad (giros negros) en el DF durante años, sobre todo en la delegación Cuauhtémoc, en donde participó muy activamente en la promoción de la campaña de la que fue secretaria general del PRD, Dolores Padierna, para la jefatura delegacional que la esposa de René Bejarano ganó en el 2000.

Iglesias Rebollo está totalmente involucrado en la corrupción y la ilegalidad e incluso su hija de 13 años lo ha acusado de violencia intrafamiliar. Fue ingresado a la 50 Agencia del Ministerio Público y allí se presentó ella para ratificar la denuncia por los golpes y amenazas que recibió de parte de su padre en su casa de la delegación Coyoacán. La niña fue ingresada al albergue temporal de la Procuraduría capitalina. Los peritos del MP ratificaron que presentaba huellas de golpes recientes. Pero IglesiasRebollo no terminó en la cárcel.

La Procuraduría informó entonces que estaba revisando los expedientes para corroborar si existía una orden de aprehensión en contra de Iglesias, por la muerte de 22 personas durante el incendio de la discoteca Lobohombo. Pero el Procurador capitalino, en ese entonces Miguel Ángel Mancera, dijo que seguía vigente la investigación por el asesinato de su socio y administrador, Margarito Garduño González, ocurrido un año atrás. Margarito Garduño González fue encontrado muerto en Circuito Interior y en la escena del crimen fueron hallados documentos periciales y legales del caso Lobohombo. Las autoridades asociaron a Iglesias Rebollo con el asesinato del socio y administrador del actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Desde el incidente del Lobohombo, Rebollo ha tenido órdenes de aprehensión en su contra, pero las autoridades penales lo han amparado de tal manera que sigue inmune.

La delegación Cuauhtémoc procedió a la expropiación del predio dónde se encontraba el Lobohombo para construir la estación de bomberos Ave Fénix.

Por la expropiación del terreno, la ex delegada Virginia Jaramillo, quien murió sorpresivamente mientras caminaba en la Unidad Habitacional Tlatelolco, le tuvo que pagar aIglesias Rebollo 13 millones 600 mil pesos como indemnización, ya que el GDF perdió el juicio. O sea que quedó impune y rico.

Este caso de consideración y de apertura hacia una crítica político social, ya que vemos que el México en el que vivimos no es tan diferente al que vivíamos hace ya 14 años. Existen irregularidades, corrupción, delincuencia, desigualdad. Todas estas acciones han sido no solamente solapadas por autoridades federales, si no que han sido en beneficio propio.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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