El cometa de Love Of Lesbian en Teatro Metropólitan

Son las 7:55 de la noche, desde la esquina de Balderas con avenida Juárez un grupo de chicas mira hacia el cielo negro y profundo, una de ellas señala hacia los colores que parecen provenir de la dispersión de la luz cuando atraviesa un prisma: un arcoiris procedente del Monumento a la Revolución, es obra de la artista Yvette Matter, que forma parte del Festival Internacional de luces de la Ciudad de México, pero ella dice que debe ser una señal para un día especial como ese, “espero que toquen Segundo asalto” comenta otra de ellas. El semáforo da lugar al verde y se pierden de vista entre la gente y el tráfico, pero está claro a donde van, pues se anunció el paso del poeta Halley por la ciudad de México ésta noche y quieren ser testigos, cómplices.

Por Marco Nicolás
Fotografías: César Vicuña. Cortesía de OCESA.

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Love Of Lesbian en Teatro Metropólitan. Fotografía: César Vicuña. OCESA.

El Metropólitan está rebosante y ansioso. El sonido local anuncia la tercera llamada y todo el teatro se pone de pie. Una atmósfera de luminiscencia azul recubre el ambiente en compañía del vapor a base de glicerina de las máquinas de humo, entre la bruma y después de unos segundos de gritos y sollozos, comienza “Cuando no me ves”, el primer aerolito que los catalanes desprenden con su energía escénica y que anuncia a su vez la fuerza del cometa imparable. “El poeta Halley” su producción discográfica más reciente y ¿por qué no decirlo? musicalmente más compleja, al terminar la canción Santi Balmes agradece al público mexicano por el apoyo brindado en la gira del grupo por el país.

“Bajo el Volcán” es la siguiente, y suena aun más potente, pues miles de voces la gritan al unisono, ese característica singular que poseen algunos singles, después, Balmes aprovecha para dedicar la noche y reconocer la influencia de tres grandes hombres que les han marcado tanto musical como espiritualmente, Leonard Cohen, Prince y David Bowie, fallecidos a lo largo de este año, cuyos decesos calan hondo en todo aquel ser sensible que haya conocido su obra.

“Los seres únicos” del álbum doble La noche eterna/Los días no vividos delatan a los nuevos asiduos del grupo, pues solo algunas partes dispersas del teatro la entonan. Antes de seguir con “Allí donde solíamos gritar” (sin duda uno de los momentos más catárticos de la noche) Santi denuncia su preocupación por los resultados electorales en Estados Unidos.

Love Of Lesbian en Teatro Metropólitan. Fotografía: César Vicuña. OCESA.

Una versión con sintetizadores de “Noches reversibles” suena mientras las luces del escenario reflejan flores de un fulgor coral en la balaustrada del balcón del recinto, le siguen en conjunto “1999/2009” dos intimas narraciones conectadas por los enclaves del tiempo y el espacio, temática recurrida en las letras del vocalista de la agrupación, cuando Santi canta los últimos versos “Voy a romper las ventanas para que lluevan cristales, ven a romper las ventanas, ven a gritar como antes…” un reflector lo envuelve mientras el único instrumento que lo acompaña es el teclado de Dani Ferrer que acentúa el momento. Entre aplausos y unos cuantos “Te amo Santi” el grupo regala un estreno en directo, “En busca del mago” una composición acerca de la muerte, el duelo, el amor, el reencontrarse y reconstruirse a uno mismo a partir de la pérdida.

“Belice” llegó para poner a saltar al público y al concluir le siguió el momento acústico del recital, pues sólo quedaron sobre el escenario Santi Balmes y Julián Saldarriaga, quienes a guitarra y voz interpretaron “Mi primera combustión” junto “Niña imantada” sobre las que el cantante comenta: “…Antes olvidabas a alguien y no lo veías nunca más”, en referencia al papel activo que juegan las redes sociales en las relaciones personales, concluyen el ápice con “Segundo asalto” en tanto los demás integrantes se van uniendo uno a uno con los matices propios de cada instrumento.

“La noche eterna” levanto los ánimos con su estruendo, “Contraespionaje” con su mirada autocrítica de lo que uno es, de donde viene, y qué hace con todo ello, le hace especial ilusión tocarla al grupo, pues está relacionada con su ciudad natal, Barcelona. Al empezar “Los males pasajeros” tienen un tropiezo: “sólo la hemos tocado como tres veces”, comenta Julián, “aún no tenemos interiorizado el mecanismo”. Se dan una segunda oportunidad y esta vez la tocan de principio a fin, haciendo las delicias de la audiencia coreando “La vida nos huye, a la vez que nos fluye, vida, dulce trampa mortal”.

Entonces anuncian “Oniria e insomnia” y el eco del baladro del público hizo cimbrar a las musas semidesnudas de los laterales del teatro, pareciera que preveían el momento álgido que se vivió hacia finales de la canción, cuando un paroxismo de sentimientos permeó en todos los presentes gracias a la explosión sonora que la banda logró.

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Love Of Lesbian en Teatro Metropólitan. Fotografía: César Vicuña. OCESA.

Tras una hora y media de concierto la banda baja del escenario, pero la gente en éxtasis los pide a gritos, y no tardan en volver con “Psiconautas” pieza que recuerda al rock psicodelico de los años 70 con una duración cercana a los 10 minutos en la que una lluvia de pequeños papeles de tono metálico entusiasmaron a más de uno a registrar con sus móviles el instante, en seguida el frontman de la banda pidió un favor al publico mexicano: ayudarle a grabar una serie de alarmas para su buen (o no tan buen) despertar por las mañanas, “I.M.T” y “El Yin y el Yen” fueron la dupla que retornó la vigorosidad entre los oyentes e “Incendios de nieve”, una serenata impávida en la que todas las voces se configuraron para formar una gran banda multitudinaria.

Perfilados hacia el final de una noche tan tangible como memorable, “Los toros en la wii” reverente e irónica, “Algunas plantas” con su consumo responsable y “Club de fans de John Boy” vertiginosa del desazón al desenfado, dan un falso final ya que la agrupación se despidió y bajo una vez más del escenario, algunos espectadores incluso se perfilaron hacia la salida solo para volver de inmediato a sus asientos pues los de Barcelona regresaron con “El poeta Halley” (en la que Joan Manuel Serrat recita poesía pura) y “Planeador” dejando tras de sí la estela de su cuerpo celeste, de su cometa en acreción, indómito y fulgurante, que en un cielo como el mexicano, a veces aparentemente tan oscuro y falto de estrellas, nos recordaron lo que Federico García Lorca escribió alguna vez: “¿Pero qué son las estrellas?, Son luces que llevamos sobre nuestra cabeza”.

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Love Of Lesbian en Teatro Metropólitan. Fotografía: César Vicuña. OCESA.

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Love Of Lesbian en Teatro Metropólitan. Fotografía: César Vicuña. OCESA.

Love Of Lesbian en Teatro Metropólitan. Fotografía: César Vicuña. OCESA.



No soy guapo como Brad Pitt ni simpático como Chespirito.


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