El día que nada pasó, todo pasó – La casa de Asterión

Eduardo Ángeles / @asterion25 / eduardoangeles@capitalinoerrante.com

El día que no pasó nada todo pasó. Los noticieros, la prensa, el internet, el radio; paralizados, indefensos, inservibles se les vio. Sin tema de discusión por terminados se les dio. El día en que el auto siguió su curso, en el que el hambre arrasó, en el que el universo se ensanchó, en el que la muerte igual llegó y la vida resurgió.

 

El día en que sol se alzó y la luna lo opacó,

la tierra se abrió y el agua la zurció,

las hojas cayeron y el viento levantó,

el viejo se cayó y el joven enalteció,

el iluso añoró y el absurdo rezongó,

el pájaro cantó y la sierra recortó,

el río deslizó y las rocas destruyó,

el viento que sopló y las nubes expandió;

 

el día en que caminó y a ningún lugar llegó,

de bajada se arrastró y ni el final tocó.

 

Y el día que no pasó nada todo pasó…

 



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