El porvenir. Crítica – #20TourDeCineFrancés

Al mismo tiempo que Nathalie mira cómo su vida parece desmoronarse, re-encuentra su libertad.

porvenir

Maestra de Filosofía, madre de dos, y devota esposa; por un lado representa el recuerdo de la (perdida) lucha comunista por una vida mejor. Por otro, la incertidumbre que provoca perder repentinamente todo lo que dabas por hecho.

Cuando su esposo, un profesor serio, recto y asiduo al tabaco en pipa, la abandona, echa por tierra la ilusión generacional de “casarse para no morir sola”. Este punto se acentúa cuando, ante las incansables molestias que causa su madre, se ve obligada a internarla en un asilo en el que muere poco después.

¿Está ella condenada al mismo destino? ¿A mirar al porvenir sin esperanza de mejora, aguardando su muerte solitaria?

Por otro lado, su profesión y carrera se ven frágiles cuando, en primer lugar, se encuentra muy “a la izquierda” para la editorial de libros en la que publicaba materiales didácticos,  y quienes deciden no hacerlo más. Y después, cuando su ex-estudiante favorito/protegido la encuentra muy “a la derecha”, y la acusa tibiamente de reformista/conformista incapaz de sostener sus ideales con acciones.

Todo esto, en medio de la agitación social provocada por una reforma que pretende meterse con las pensiones y jubilación de los trabajadores. De nuevo, las miradas al futuro y la incertidumbre.

La crítica al sistema está ahí, lo demasiado evidente como para no verla, pero tan sutil como que deja un cómodo espacio de reflexión.

Al final, “El porvenir” nos aterriza en el presente, con problemas cotidianos y globales, afirmando una sola cosa: el futuro se construye a partir de tus acciones de hoy.

Director: Mia Hansen-Løve



Escritor, estudiante de comunicación. Fan de la vida, los libros, la música y un buen café.


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