El Satanista: El Diablo Dentro de ti

A continuación se reproduce una ficción producto de una investigación. Aunque dicho encuentro nunca haya sucedido, los hechos mencionados están sustentados en obras de consulta fiables, las cuales puedes consultar aquí. 

Los hermanos de satán — ¿Por qué aliarse con satán?

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Subimos a su despacho, donde un enorme librero alberga todo tipo de libros y artefactos de lo oculto y sobrenatural.

—¿Realmente crees en todo esto, en fantasmas y demonios? ¿Por qué necesitas de esto para hablar de tus ideas y filosofía?

—Cuando trabajé en el Departamento de Policía tenía como trabajo, además de fotografías escenas de crimen y accidentes, responder a las llamadas del “repetidor 800”. Eran toda esa gente que reportaban avistamientos de ovnis, fantasmas, poltergeist y otros fenómenos, entonces yo tenía que asistirlos. Como era de esperar, detrás de la mayoría de ellos había alguna explicación lógica. Sin embargo, cuando a la gente se le presentaba la razón mundana respondían “¿Qué, eso era todo” a lo que yo simplemente contestaba “Bueno, obviamente había más” y mientras guiñaba “pero ya me ocupé de eso también”.  La gente cree en lo que quiere creer.

—Supongo que eso es verdad, pero ¿por qué fundar una nueva religión? y ¿por qué utilizar la figura de Satán?

—Todas las religiones son invenciones del hombre, la única diferencia con el Satanismo es que es la única que acepta los deseos carnales del humano, quien en realidad no es más que un animal. No hay nada más alejado de “lo divino” que eso. Es “satanismo” porque, para la religión cristiana, Satán siempre fue el adversario, quien supuestamente tentaba al hombre a estos deseos, cuando en realidad se trataba de la misma naturaleza humana. Por lo tanto cuando alguien adora a Satán en realidad está adorando a su propia persona, sus deseos más profundos y naturales.

Voltea hacia su librero donde hay estatuas de deidades egipcias, animales disecados y cráneos humanos. Después continúa.

—No sólo proporcionamos una filosofía, sino también los mitos de Satán con los que identificarse. Los humanos necesitan de la espuma de la imaginación, enfoques irracionales.

—Parece que estás muy enojado con la religión cristiana.

—Mi problema es con la propia hipocresía del hombre. Los sábados por la noche, cuando tocaba el órgano en una feria veía a los hombres deseando con lujuria a las chicas medio desnudas que bailaban. El domingo por la mañana, cuando tocaba el órgano para los evangelistas en la otra punta de la feria, veía a los mismos hombres sentados en los bancos de las iglesias con sus esposas e hijos rogando a Dios que los perdonara. Al siguiente sábado por la noche volvían a la feria, o a cualquier otro lugar de indulgencia.

—¿Y cómo entra el satanismo en todo eso?

—El satanismo alienta a sus seguidores a entregarse a sus deseos naturales, solo así se podrá ser una persona satisfecha, sin frustraciones que puedan dañarte a ti y a los que te rodean. Lo triste del asunto es que el hombre o mujer trabajadora de clase media carezca de una salida apropiada para sus deseos. Es una gran injusticia. se ha establecido que la mayoría de las enfermedades son de naturaleza psicosomática, las cuales son resultado directo de la frustración.

—Bueno, ¿y qué hay  de perversidades más grandes? El diablo siempre fue culpado de todos los horrores cometidos por el hombre.

—Y Dios se complació viendo como los cometía. Mientras trabajaba en el Departamento de Policía encaré el peor lado de la humanidad, fotografiando homicidios, suicidios, accidentes de auto, explosiones, etc. ¿Cómo podía creer alguien que había un Dios misericordioso mirando desde arriba? ¿Qué razón podría dar a todo este sufrimiento y agonía? No hay tal Dios, la gente debe responder a otras personas en lugar de una deidad suprema.

—¿Y ninguno de los grupos existentes que adoraban a Satán eran lo suficientemente buenos?

—No, ni había libros sobre el tema, la mayoría eran basura.  

—¿Te consideras el primer mago o satanista?

—Definitivamente no, para empezar tuve mis influencias, otro satanistas de facto. Rasputín fue uno de ellos, él adoptó la filosofía del Marqués de Sade “peca que serás perdonado” y fue capaz de convertirse en el hombre más importante de Rusia en la era pre-bolchevique, o Alexander Cagliostro, quien clamaba tener 5 mil, 557 años y ser capaz de crear pociones milagrosas, por lo que era frecuentado por gente de las cortes reales. Esto, hasta que se descubrió como un simple Italiano.

—¿Ellos fueron tus principales influencias?

—Sin duda, pero más importante que ellos es Sir Basil Zaharoff*. Fue el más exitoso y cínico mercante de armas de todos los tiempo. Suplió para la Guerra de los Bóeres, la Ruso-Japonesa, la de los Balcanes, y la Primera Guerra Mundial. Aunque nació pobre, fue capaz de influenciar a reyes y parlamentos. Eventualmente fue nombrado Caballero del Imperio Británico. Era capaz de manipular batallas que comenzaban guerras, y suplir a los dos bandos. Después de su muerte aquellos quienes trataron de exponerlo sufrieron enfermedad y muerte. Cuando escuché de la existencia de esta gente puse todos mis esfuerzos para ser como ellos, exitoso a pesar de las adversidades.

Llaman a la puerta del despacho, Diane entra y anuncia que la comida está lista.

La cena con el Papa Negro — El círculo mágico

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En la mesa nos acompaña su hija mayor, Karla LaVey, una hermosa joven de 18 años. Delgada, tez blanca, pestañas largas y ojos finos, no la diferenciaría de cualquier otra chica de su edad.

Todos comemos con tranquilidad, la charla es amena y poco fuera de lo común. La familia bromea entre sí, parecen ser muy felices. Le menciono esto a LaVey una vez hemos terminado y su esposa e hija se han marchado.

—Somos muy felices y nos amamos mucho. Decir que “debes odiar para ser satanista” es como decir que “la gente que no es satanista sólo puede amar, y no practican el odio”. A la gente le gusta creer eso.

—Supongo que a la gente le cuesta pensar de esa forma, con todas las cosas extrañas que organizabas antes de fundar la Iglesia. Me refiero al Círculo Mágico.

—El Círculo Mágico se dio manera natural. Apenas compré esta casa organicé un gran evento para Halloween. Tuvo tal éxito que debía organizar más eventos como ese. Año Nuevo, La tarde del Solsticio de Verano, y Walpurgisnacht, una vieja celebración pagana de alemania. Me visitaban viejos amigos del circo y mis nuevos compañeros del departamento de policía, además de un par de excéntricos.

En un principio todo era muy informal. Nos sentábamos a beber cocteles, conversar y ocasionalmente tocaba el piano. Después de un tiempo abrí mis puertas al público en general y comencé a cobrar una pequeña cuota. La gente venía a oír mis ideas sobre la magia y otras cosas que conocía bien.

—¿Qué clase de gente venía?

—Todo tipo de gente. Doctores, artistas, agentes de la ley, abogados, escritores, directores de cine etc. Fue un periodo en el que conocí a gente muy interesante y que a la larga terminó influyendo mucho en mis ideas. Fue, también, durante este periodo de tiempo que conocí a Diane.

—¿Y sobre qué hablaban? Además de la magia, claro.

—Uno recurrente eran los métodos de tortura, dispositivos de dolor y automutilación, que por cierto rescatamos de la misma Iglesia Católica. También conversábamos sobre sexo, técnicas de revitalización, y otros temas de lo esotérico. Al final realizaba un psicodrama en el que todos podíamos sanar algunos “dolores” inducidos por las restricciones sociales. Algo que después se transformaría en el Ritual Satánico.

—Alguna vez escuché que llevó a cabo un seminario en “Canibalismo y Sacrificios Humanos”, ¿es cierto?

—Claro que es cierto. Los estudiantes fueron invitados a probar el muslo cocinado de una joven, el cual me fue provisto por un médico que frecuentaba mis charlas. Diane bañó el plato principal en jugos de fruta y grenetina, y los sirvió junto con bananas fritas y jalea, justo como los nativos de FIji lo hacían. Estuvo deliciosa, sabía a algo así como pollo, cordero pero con una consistencia parecida a la del cerdo.

Saber esto me estremece un poco. Intento recordar a qué sabía la comida. No puedo. Mis tripas se retuercen un poco. Anton parece notarlo y se limita a sonreír. La malicia de sus ojos contrasta con la noble expresión de su boca. ¡Qué gesto tan extraño!

—¿El satanismo aprueba los sacrificios humanos?

—No, y de hecho le dejé claro en las Once Reglas Satánicas de la Tierra. “No mates a animales no humanos a menos que seas atacado o para alimentarte”. Tampoco permito que se lastimen a niños pequeños, ya que los considero los satanistas más puros de corazón, deseosos de vivir y conocer el mundo.

—Qué hay de la gente que sacrifica en nombre del satanismo, podrías verte en problemas, ¿no cree?

—Siempre habrá quienes malentiendan la Biblia Satánica, aunque esté presentada en forma clara y directa. Si hay idiotas que malinterpretan a Alicia en el País de las Maravillas, habrá quienes no entiendan mi obra.

—¿Debe uno practicar los rituales para ser satanista?

—Sólo si así lo desea. La verdadera práctica satánica se lleva a cabo día a día, explorando los placeres de la carne y la gratificación física, mental y emocional. Además, uno no puede convertirse en satanista. O nuco nace siéndolo o nunca lo serás. Esa es la otra gran diferencia con el resto de las religiones, nosotros no queremos incrementar nuestras filas, no queremos a los débiles ni los desahuciados.

—Habla mucho de explotar los placeres. ¿Cómo evitar caer en los excesos?

—Eso es muy importante. Los satanistas queremos estar tanto tiempo en la tierra, donde están estos placeres. Tenemos una sola vida y para prolongarla lo más posible es indispensable evitar la autodestrucción. El ser humano es el único animal que tiene a la autodestrucción, precisamente por la insatisfacción que propician las religiones.

—Su organización es joven, ¿tienes ideas sobre el futuro? ¿cuáles son las metas de la Iglesia Satánica?

—Para empezar, me gustaría que decir “soy satanista” no sea como decir “soy de la KGB”. Eso sería suficiente. La meta de la Iglesia Satánica es hacer saber que otros piensan de la misma manera que nosotros.

—¿Qué pasará cuando mueras? ¿Quién tomará las riendas de la Iglesia de Satán?

No contesta. Sin mover un músculo su mirada se intensifica y me penetra. Se levanta y abre las cortinas. Sin darme cuenta la noche ha llegado, y es momento de realizar de nuevo el ritual. De un ropero a nuestra derecha saca una túnica, un poco más pequeña que la suya, pero igual de elegante. Me la entrega.

—Es tu turno.

Asiento, y la tomo. Bajamos hasta la sala del ritual donde parece haber más gente que en la noche anterior. Las historias sobre el Papa Negro en su Casa Negra de san Francisco corren rápido.

No hay vuelta atrás, esto es la Era Satánica.



Escritor, estudiante de comunicación. Fan de la vida, los libros, la música y un buen café.


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