Entrevista – Iker Vicente

 

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¡Suavecito!, ¡Suavecito!, ¡Se van a desconchinflar!

Iker Vicente tiene que interrumpir la entrevista para defender a sus muñecos; no se encuentran listos para jaloneos bruscos todavía. La gente observa incrédula su exposición, girando las manivelas tratando de que los títeres se muevan, algo que no ocurrirá hasta la segunda etapa de “Correrías sin prisa, las nuevas aventuras de Lázlo Lózla y La Banda Sin Fin”, una de las exposiciones más activas que se pueden encontrar.

Su creador se ha destacado por un gran apego al teatro, lo que lo ha llevado a hacer trabajos donde las personas formen parte de lo que está sucediendo y sean quienes le den fuerza a la exposición, dándole vida a los objetos inanimados.

Vicente se muestra interesado en el movimiento, pues es la representación perfecta de lo cotidiano, algo en lo que él se ha basado principalmente para realizar sus trabajos e impregnarlos de un sentido del humor, conjugándolo en esta ocasión con una crítica al rechazo que se otorga a materiales y objetos en aparente desuso y condición obsoleta que en realidad siguen siendo de utilidad. Es la manera del artista de mofarse de la modernidad y los avances tecnológicos.

Esta exposición constará de tres etapas, en la primera, las personas podrán observar a Iker hacer a los títeres, sus pistas y las manivelas que lograrán el movimiento de los muñecos, lo cual resulta interesante pues pocas veces un artista permite que el público forme parte de ese proceso creativo, esta no es sólo una exposición para observar una vez terminada, es para formar parte de ella desde su elaboración. La segunda y tercera etapas constarán de personas y otros artistas dándole vida a los títeres, en este caso Lázlo Lózla.

Iker Vicente es un titiritero, inventor e ilustrador de cuentos que estudió Artes Plásticas en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, fundador de La liga/teatro elástico, colectivo que explora la relación del teatro con otras disciplinas. Esto fue lo que dijo en exclusiva para Capitalino Errante.

¿Cuál fue la mayor dificultad que tuviste para darle vida a tu exposición?

La mayor fue el movimiento de los muñecos y la sigo teniendo, es dificultad pero también es la parte simpática del asunto, es tratar de encontrar un equilibrio, un punto en la cual tengas un movimiento mecánico, ¿cómo darle vida a algo que está inanimado? Echando mano de cosas que creo que tenemos los seres vivos como movimientos repetitivos que haces sin pensar, en la exposición hay partes que se mueven con la rueda y la manivela, otras que se están balanceando, otras que están equilibradas y otras que son accidentes, tratamos de que se complementen para dar esa sensación de que las pequeñas figuras respiran.

Te gusta mucho que las personas se involucren en tus exposiciones, especialmente en el proceso creativo, ¿cómo influyen en la realización de tus trabajos?

Es interesante porque primero hay que pensar al público como activo, una obra no se completa hasta que alguien la ve, aquí se hace más evidente porque tú le transmites tu propia fuerza a la exposición. Hacerlo evidente es lo que me interesa, que la gente vea cómo funciona y no sea un misterio como en la computadora que no sabes todo lo que hay trabajando por dentro, sino que se vea que las cosas están funcionando, aunque sea de manera muy precaria.

Buscas despertar la cotidianeidad que tenemos en nuestros actos y no tomamos en cuenta, ¿cómo consigues hacer de la rutina algo que valga la pena contarse?

Creo que todos tenemos momentos en la vida en los que estás con determinada tensión y disfrutas cosas que luego dejas pasar por alto, de ahí me agarro para trabajarlas y presentarlas, a veces experimenta uno la vida y lo que sucede en momentos muy conscientes, ¿cómo haces que la obra provoque eso y te haga volver a mirar las cosas de otra manera?, lo hago tratando de mostrar cómo funcionan esos momentos y esas acciones. En este caso en particular, provocando un movimiento muy lento donde te empiezas a clavar con las cosas que están sucediendo y cómo lo hacen, es focalizar la atención de otra manera.

Quisieras hacer entrar en conciencia de que hay muchos materiales obsoletos que hemos dejado de utilizar, aún y cuando todavía pueden tener una función importante…

Tienes razón, imagina que piensas el progreso como una línea, hay una carrera donde todo lo que ya no funcionó, no cubrió la meta de velocidad y eficiencia ya lo quieren tirar, eso es interesante retomarlo en la experiencia artística porque ya no estás en esa carrera, estás fuera de ahí y puedes tomarlo con calma, aprovechar las cosas expresivas que tienen, retomarlas sobre todo si funcionan de manera simple… es igual a decir que la bicicleta ya no funciona porque existe el coche, pero no, hay otras modos de trasladarse y no tiene que ser necesariamente la moderna.

Esto también es una burla hacia la tecnología actual que tenemos…

Sí, es mi forma de decir que hay chance de caminar e investigar de otra manera.

¿Tú cómo crees que los avances tecnológicos han modificado al arte?

Al arte le abren muchísimas posibilidades, mi postura es que a veces tantas posibilidades hacen que no te topes contigo mismo, con tus límites, entonces cuando limitas esas posibilidades, esos elementos a trabajar, es más fácil que te topes contigo mismo. Cuando tienes un programa aparentemente tiene muchas cosas que ya están resueltas y solamente tienes que escogerlas, es un proceso particular y creo que hay gente que lo hace muy bien, pero ese no es mi proceso, muchas veces pareciese que se vuelve un recurso único, que si no estás trabajando con lo último en tecnología estás perdiendo el tiempo, y no es cierto, es como decir que no tiene sentido caminar cuando pudieses agarrar un carro, pero eso es otra experiencia, es regresar a tu propio cuerpo.

¿Cuánto tiempo te toma en promedio hacer un títere?

Depende, a veces estás dándole vueltas a una tontería que no puedes resolver, cuando tal vez un ingeniero lo haría rápidamente… las trabas están ahí, simplemente te topas con ellas, juegas con ellas… a veces paso un par de semanas o más con un problema, así que no tengo un tiempo estimado.

¿Cómo crees que transmites tu personalidad en los muñecos que haces?

Me acuerdo de una clase de escultura en la que el maestro nos puso a comparar el modelado de cada quien con el modelo y resultó algo increíble, un tipo cuadrado hacía a un mono igual, una chava espigada hacía un muñeco altote, un jorobado también torció a su escultura… eso sale y está en tu propia configuración, el reto es hacerla consciente y trabajarla, ya después verás si la modificas o si estás contento con ella.

¿Cuándo comienza la segunda etapa de tu exposición?

El 31 de octubre, también al mismo tiempo entra la tercera, que es de intervenciones, esa está muy padre porque otros artistas van a empezar a jugar con las piezas de otra manera y se vuelve parecido a dialogar con ellos, poner un campo de juego donde puedes agregar sonidos, piezas, textos. Se vuelve un teatro de títeres, una fiesta.

Iker Vicente. Foto: Internet



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