Homero debe darnos respuestas

Homero Simpson Profeta

Foto: elpais.com

 

El destino simpsonezco nos alcanzó. Nos advirtieron y debimos haberles hecho caso. De ahora en adelante hay que observarlos con mayor atención y tener en cuenta, para evitarlo, todo aquello que nos parezca imposible. En una de esas, no vaya a ser la de malas, gelatinas verdes con cabezotas vendrán del espacio a conquistarnos, y no precisamente el kokoro.

No hay que hacernos de la vista obesa. En la mayoría de series estadounidenses se burlan del mexicano, lo menosprecian, lo malbaratan, lo estereotipan, lo promueven como la aberración de la Creación y en algunos puntos concuerdo con ellos y no precisamente porque yo tenga ojos claros y piel blanca. Pero la representación de la idiosincrasia gringa respecto a su xenofobia, todo el tiempo la estamos presenciando y aplaudiendo.

¿Qué es lo que puede pasar cuando Donald Trump por fin tome las riendas del caballo infernal llamado mundo? No lo sé. Luego de ganar las elecciones presidenciales, parece ser que ni él mismo se la cree. No se ha pronunciado respecto al gigantesco muro de la vergüenza que durante toda su campaña utilizó como estandarte de su discurso. Dice, además, que renunciará a su sueldo como mandatario. ¿Qué carajo medita con la almohada a diario? Sólo él mismo lo sabe.

Pensaba a Trump como un naco, en su estricto significado, un superficial enviciado de poder. Puede que lo siga siendo, pero sus acciones luego de ganar la presidencia parecen haberlo sorprendido y renunciar a un gran sueldo, a pesar del dinero que ya tiene, saca de balance todas mis conjeturas.

¿Qué debemos hacer nosotros, los del país en forma de cuerno? Primero, reflexionar sobre las evidencias que sacaron a flote las elecciones estadounidenses acerca de la sombra del conservadurismo retrógrada y las absurdas ideologías nacionalistas que oscurecen al mundo; caer en cuenta que el avance democrático aún no está tan avanzado.

 

Los Simpsons predicciones

Foto: lavozdemichoacan.com.mx

 

Después pensarnos a nosotros mismos y las consecuencias económicas que puede haber en nuestro país, como por ejemplo, la depreciación del peso a causa de la fuga de inversionistas estadounidenses como consecuencia de la política económica que Trump planteó durante su campaña, lo que hace que los precios de los productos incrementen.

Asimismo, si la política migratoria que utilizó como esencia de campaña, la hace efectiva, nuestros compatriotas volverán como exiliados a las tierras que los vieron nacer o de donde tienen raíces culturales, lo que provocaría más fuerza de presión para mantener salarios bajos, o en su defecto si nuestro generoso Gobierno no crea suficientes empleos para ellos, nuestro segundo, pero probablemente principal Sistema, el narcotráfico, los emplearía en lo que al principio pudiera ser el mejor contrato de sus vidas, pero como venderle el alma al diablo, poco a poco se transformaría en el infierno en vida.

Lo último y más importante que nos correspondería hacer, y me arriesgo a decirlo como, tal vez, lo que parezca una tontería pues no sé nada de economía, es por fin olvidarnos de los estereotipos y etiquetas de riquillos hijos de papi que hacen que nos creamos superiores a otros por tener más dinero y comprar ropa y todo tipo de productos hechos en los Yunaites.

Si bien no podemos dejar totalmente de consumir productos estadounidenses porque han invadido nuestra cultura, sí podríamos bajar de manera colectiva, por lo tanto considerable, la compra de los mismos. Por ejemplo, dejar de ser tan internacionalmente tragones y en lugar de pedir pizza o McDonald’s con Coca Cola Light, podríamos comer en la fonda de la esquina con Red Cola y hasta nos ahorraríamos unos cuantos pesos. Apoyar a las empresas nacionales para que genere un flujo económico, que creo, nos beneficiaría como nación.

Aún no sabemos nuestro futuro y por eso nos queda embobarnos en nuestra incertidumbre, apretarnos el cinturón y aferrarnos con la hilacha de nuestro suéter a una piedra que está a punto de caer, mientras en la televisión, Los Simpsons transmiten la próxima predicción sobre el destino del mundo.

 

**Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad del autor y no son necesariamente compartidas por Capitalino Errante**

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(Ciudad de México, 1993) Estudió Ciencias de la Comunicación. Cursó el Diplomado de Creación Literaria en el Centro Horizontal. Ha colaborado en distintas publicaciones como Prólogo, Palabrerías, A Buen Puerto, Punkroutine. Operación Marte, Revés Online, La Rabia del Axolotl, Liberoamérica y Tierra Adentro.


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