Imágenes de la ciudad chilanga

2Para los amantes del Distrito Federal. Ahora Ciudad de México.

Mítica, expresiva, histórica, bella y desorganizada; la llamada selva asfáltica, el zoológico de hormigón, el ombligo del país, el defectuoso; la capital mexica, la capirucha. Ese es el Distrito Federal, lugar donde me tocó nacer y crecer, vivir y sobrevivir.

Portentoso con sus avenidas y edificios donde se mezclan diferentes épocas y corrientes arquitectónicas, donde confluyen historia y modernidad; extenso y desparramado en sus orillas, de líneas bien trazadas y desordenadas.

Sede de caos, de reclamos, y de marchas. Distrito Federal complicado; siempre lleno de intensidades. El lugar del crecimiento desproporcionado, con sus grandes avenidas y  pocos metros de bardas que separan la desigualdad de las riquezas.

Sus símbolos el Ángel de la Independencia, el Zócalo;  Templo Mayor, la Plaza de las Tres Culturas; el Castillo de Chapultepec,  avenida Reforma y el Monumento a la Revolución; ahí donde concentra la cultura y la contracultura.

Distrito Federal que nunca duerme; con sus gritos de pásele, pásele, le vengo ofreciendo el artículo de moda, de novedad, y el del viene, viene.

Nombrada por Alejandro von Humboldt como la Ciudad de los Palacios, lugar de inspiración de escritores, cronistas y músicos que han aportado diversas imágenes de la ciudad capital. La de Chava Flores, la que plasmó Diego Rivera, la del “Sábado Distrito Federal”, “La Chilanga banda”, “Mi Distrito Federal”, “La ciudad más transparente”; la del “Metro Balderas”, la del “Gran Circo”.

Distrito Federal gris, a veces claro. El ombligo del país, el del kilómetro cero; enigmático, histórico y raro; a veces feliz y la mayoría no tanto.

Lugar del albur y del agandalle, la ciudad dura que se mantiene de pie: la ciudad solidaria. La de los grandes retos, la del tráfico y de la vida cara.

El Distrito Federal,  de los habitantes guadalupanos todo el año, devotos de San Judas Tadeo cada 28 de mes. La ciudad de los chilangos, defeños, la de los imecas y el smog, sumergida en el valle. La del topónimo que ahora sí debe escribirse con c mayúscula; la de los eufemismos: La Ciudad de la Esperanza, La Ciudad en Movimiento, La Capital Social.

Adiós Distrito Federal, hola Ciudad de México; ahora la entidad 32 en busca de gentilicio; con fronteras fijas, siempre majestuosa; amada por propios y extraños, por nacionales y extranjeros; siempre chingona.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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