Inflable

Por Fernando Vixtha

Llega del trabajo y mete un paquete de unicel al microondas. Prende la televisión pero no escucha nada de lo que dicen. Piensa en la soledad, en los hijos que no tiene, en el carro que nunca se compró su padre y que él tampoco comprará. La cena está lista. Sopa instantánea y cerveza.

Luis desabrocha su corbata y come su sopa con la emoción de alguien que realiza un trámite. Todo sabe a plástico. Mira su reloj pero ya no avanza. El tiempo en su vida se detuvo desde que comenzó a trabajar. Cada día repite la misma rutina, el mismo papeleo con clientes idénticos, si no fuera por el espejo roto del baño no se daría cuenta de que ha envejecido. Tiene un mechón de cabello de color blanco y, aunque las veces que sonríe son cada vez menores, cuando lo hace las arrugas a lado de los ojos tardan más tiempo en desaparecer.

Termina de cenar y se dirige a su cuarto. Saca una bolsa de abajo de la cama, comienza a soplar. Te extrañé preciosa. Ha sido un día pesado pero ya estoy aquí. Luis se desnuda y le hace el amor a Jimena. Le gusta apretarle los pechos, sentir cómo se vuelven a hinchar es lo que más le excita. Luis termina rápido. Suspira y se queda dormido a lado de su amada.

Despierta, le da un beso de lengua a Jimena y deja que se desinfle. La lava. Quiero dejar el trabajo, buscar algo mejor, darte la vida que te mereces. Mientras Jimena se seca él bolea sus zapatos, abotona su camisa, aprieta su corbata. Nos vemos en la noche amor, y la guarda debajo de su cama.

Inflable Cuento

De camino a la oficina piensa en comprarse una nueva esposa, una de silicón. Me hace falta una mujer de verdad, no como la que tengo en casa que está toda aguada, Luis bromea con sus compañeros de trabajo. Para ellos Luis es un hombre casado que tiene muchos problemas con su mujer, por eso ella nunca asiste a las fiestas de fin de año.

Llega a casa. No tiene hambre, va directo a la habitación en busca de Jimena. Le cuesta trabajo sacarla, parece que se atoró con algo. Al fin sale y Luis nota que la panza de Jimena está inflada. Voy a ser papá, grita y da un brinco de felicidad. Abraza y besa a su mujer.

El tiempo pasa y llega el gran día. Parto natural. Felicidades señor, es una muñequita. Luis sonríe y las arrugas a lado de sus ojos tardan en desaparecer. Ya no importa que todo sepa a plástico.



Tengo veinte años, escribo y estudio comunicación. ¿Por qué comunicación? Simple, porque me gusta ver la tele, ir al cine, leer. Aunque hay materias dirigidas hacia el periodismo y eso no me gusta; ¿se imaginan vivir de lo que hacen los demás? Sin duda es una profesión necesaria, pero no es para mí. De todos modos, gracias a la carrera, he hecho prácticas de radio, entrevistas, artículos, investigaciones y otras cosas que creo me pueden ser de mucha ayuda.


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