Kamikaze – La Casa de Asterión

Por Eduardo Ángeles / @Asterion_25 / eduardoangeles@capitalinoerrante.com


¿Y si realmente ya estamos muertos y esto que «vivimos» no es más que el camino a «aquel» otro lugar? ¿Y si para los que aman siempre hay luz en su camino y para los que ven al mundo crudo, como es, no hay más que oscuro pasaje? ¿Y si a los que en la vía del amor tiraron no acontece más que desgracia desencadenada?

¿Qué sentido tiene amar? Habrá quien lo diga sin duda y habrá quien conmigo dude.

Una mañana, yo sentado, acudió un rayo de sol, lo miré con fuerza olvidando la camisa y diciéndole que era bello y me incomodaba, me marché. Lo mismo al césped y los árboles con sus ramas tristes y felices, caídas y orgullosas… quise columpiarme pero mi inmundicia las derribó, entonces caminé.

Los pájaros se arremolinaban y cual kamikaze hacia el suelo se arrojaron, corriendo acudí para auxiliarlos pero era demasiado tarde. ¿Por qué, tan bellas e inocentes criaturas? ¿Qué viento los ha traído de esta manera? ¿Qué hallaron sus ojos en tan valientes alturas?, les dije con aplomo. Después lo entendí…

Viviendo, volando con el horrible presagio de una humanidad nada humana, de un mundo cerrado, de una caminata solitaria ajena a lo que la rodea, una masa egoísta deformada por la moral televisiva y gubernamental. Ustedes dirán «Un pájaro no puede ver eso» y yo les diré que cualquiera que sepa volar de «esto y aquello» es un pájaro; muerto.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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