La Casa de Toño – Diente de León

Por Sergio Romero / @s24_182 / sergioromero@capitalinoerrante.com


 

Hace ya unos ayeres, en mi destrampadas épocas preparatorianas, solía pasar casi todos los fines de semana con mi amigo Uriel de concierto en concierto.

Fue precisamente por estas fechas, pero cuatro años atrás, cuando Roger Waters, el icónico bajista de la banda británica Pink Floyd, abarrotó el Palacio de los Deportes para tocar uno de los mejores discos en la historia: “The Wall”.

Pero en fin, esto no es columna musical, el chiste de la historia es que mi amigo y yo, como buenos estudiantes, tuvimos que esperar hasta que el tío Marcelo depositara la Prepa Sí para apoyarnos con nuestros útiles… obvio ya sabrán a donde fue a parar ese dinero.

Como buenos pubertos estúpidos con sólo algunos pelos en las axilas, creímos ingenuamente que íbamos a encontrar todavía boletos, y así fue –o al menos eso pensamos en el momento-. Mi amigo encontró que solamente habían entradas hasta arriba, en doscientos pesos –JA JA-.

Rápidamente los compramos, con unas dos semanas de anticipación al concierto, y así fue como el 18 de diciembre, si mal no recuerdo, partimos al Palacio de los Deportes.

Para no hacer el cuento largo, los boletos que compramos obviamente no eran para The Wall, sino para el Ticket To Ride, que terminaríamos sin usar. Ya se imaginarán la cara de tontos que pusimos en la entrada.

Después de dar unas vueltas, frustrados, dentro del bazar de ropa que se pone en el mismo Palacio, hambrientos y a punto de la hipotermia decembrina, decidimos ir a cenar.

Apenado, Uriel sugirió limpiar su error invitándome un pozolito de La Casa De Toño, un lugar del que yo en la vida había escuchado. Sin embargo, me motivé a ir, pues el clima lo ameritaba, y se encontraba a unas cuantas estaciones en el metro.

c1En el camino mi amigo me contaba y hacía recomendaciones, que si el pozole estaba muy bueno, las quesadillas, que probara el flan, que estaba abierto las 24 horas y nuestra única preocupación sería agarrar el metro, etc.

Llegamos ahí, a la sucursal ubicada en Cuauhtémoc, y estuvimos esperando unos minutos para entrar, la buena noticia es que nos topamos a Shocker, el mil por ciento guapo, que muy amable accedió a tomase la foto del recuerdo.

En el lugar podrás encontrar todo tipo de comida mexicana para garnachear sin el miedo de la salmonelosis que luego Doña Pelos te puede contagiar. Eso descubrí mientras leía la carta, que muy pomposamente se encuentra impresa ya en tu mesa –rima de navidad-.

Después del atascón de aquel día, La Casa De Toño se ha vuelto algo común en mi vida, gracias a sus precios bajos, y las 14 sucursales, muy bien esparcidas en toda nuestra bella ciudad, que me han permitido encontrar un local hasta donde menos imaginé –por la casa de mi novia en el mágico municipio de Neza-York-.

Si ya has leído algunas de las columnas, podrás percatarte que casi todos estos negocios son una verdadera historia de vida, Casa de Toño no es la excepción.

c2Pasó de ser un estudiante de derecho –¡CON TAN SÓLO 18 AÑOS!- que tenía su changarro de garnachas junto a su madre y abuela, a convertirse en todo un empresario exitoso con el paso de los años. Al carajo la escuela a’ma, me voy a preparar quesadillas.

Lo más recomendable obviamente es el pozole, que no puedes dejar de probar, las quesadillas, la cochinita pibil y el flan de la abuela.

c3Esto último es lo más importante, ir y no probar ese famoso y delicioso flan de cajeta sin poros, es como ir a Disney y no tomarse la foto con Mickey Mouse.

Para acompañar tu comida, bébete una Clama-Toño, simple michelada con clamatito. Aunque también encontrarás los clásicos refrescos y aguas, recomendamos la de horchata.

Lo mejor de todo esto, es el precio. El pozole grande, que es lo más caro que encontrarás en el menú, cuesta 47 pesos. Así que una comida individual para alguien que realmente esté hambriento te saldrá en menos de cien. Para que te rifes e invites a tu novia.

El único “defecto”, es la gran afluencia que tiene en fines de semana, si tienes ganas, vete preparado para esperar unos 20 minutos en promedio, pero eso sí, te aseguro que lo valdrá.

Hoy en día La Casa De Toño continúa expandiéndose, ahora hacia el sur de nuestra ciudad, y llevando sabor a todos los rincones, afortunadamente para mi gordura, a finales de año se inaugurará la sucursal número 15, enfrente de casa de mis papás, por allá de Calzada del Hueso, en Coyoacán.

Algunas de las que yo he frecuentado son Santa María la Ribera, Cuauhtémoc, Ciudad Jardín, Zona Rosa y Echegaray, todas muy cómodas, amplias, limpias y recomendables.

Acá encontrarás todas las localidades http://lacasadetono.com.mx/sucursales/ , para que ubiques la más cercana y los horarios, al igual que el menú con los precios. Recuerda que Echegaray, Zona Rosa y Narvarte abren sus puertas las 24 horas, por si tienes un antojo pozolero a las cuatro de la mañana.

Y ya para terminar, si quieren saber el final de la historia: Casa de Toño se volvió una tradición para mi amigo y yo, ahora no hay una sola ocasión, cuando después de ir a algún concierto en el palacio de los deportes, fallemos en ir a beber y comer para recuperar energías. Claro que ahora sí, ya aprendimos a no comprar esa basura de Ticket To Ride.

¿Conoces otras pozolerías que estén chidas? No olvides ponerlas en los comentarios, pero no pongas que Potzollcalli, o neta que te bloqueamos.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


Déjanos un comentario