La juerga novohispana

Cuando la vida se convierte en rutina es necesario un escape. Entretenerse un poco no le cae mal a nadie y menos cuando las actividades laborales se tornan monótonas. No se trata de un fenómeno nuevo pues desde los primeros años de la Nueva España ya existían distracciones.

Por Ingrid Rodríguez

 

Gran parte de la vida social la determinaba la Iglesia. Organizaba fiestas para celebrar el ciclo litúrgico que incluían la fiesta del Corpus Christi, Semana Santa y Navidad. Algunas de ellas estaban llenas de lujos con hombres a caballo, comparsas que marcaban el tono festivo, danzantes disfrazados y figuras de gigantes, como sucedía en la de Corpus Christi.La juerga novohispana

Por otra parte las autoridades civiles organizaban fiestas con el fin de infundir el orgullo de ser novohispanos en los ciudadanos. Aunque eran celebraciones modestas no perdían importancia. El Paseo del Pendón por ejemplo, conmemoraba la victoria de Hernán Cortés y la toma de Tenochtitlán cada 13 de agosto. Un pendón o estandarte con los escudos de armas de la Ciudad de México y de la monarquía española, constituía el símbolo principal de la fiesta.

La Iglesia también participaba en el Paseo, pues un cortejo llevaba el pendón desde el Ayuntamiento hasta la Capilla de San Hipólito para que más tarde se celebrara la misa con la presencia de cien nobles señores encabezados por el virrey, los jueces, los oidores y los regidores de la ciudad. Esta fiesta ha dejado de ser tradición pero otros eventos como las corridas de toros perduran.

Sin embargo, las corridas solían ser mucho más sangrientas de lo que son hoy en día. Sí un caballero no lograba encajar una jabalina en el cuello del toro, tenía derecho a enviar a sus peones para arremeter contra el animal con cuchillo en mano. Es importante decir que no sólo han trascendido espectáculos como estos, los certámenes poéticos y las representaciones teatrales eran actividades socorridas que aún se practican.

Ciertas cosas han cambiado, un claro ejemplo es la presencia religiosa tanto en la temática teatral, como en los participantes de los concursos, quienes antes eran religiosos como Sor Juana Inés de la Cruz. En la actualidad el teatro y la poesía tratan temas diversos. Si bien se han dejado atrás costumbres y tradiciones novohispanas, aún se conservan celebraciones que datan del siglo XVI y que no dan señales de desaparecer pronto.



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