La reta

Eder Bayuelo / Instagram @ederbay / Twitter @eder_bay / ederbayuelo@capitalinoerrante.com

-¡Al rato vengo jefa!- le gritó el Pollo a su madre, que estaba en la azotea lavando la ropa con la vecina del piso tres.

Traía puesta su playera del América, ésa que había comprado en 100 pesos afuera del Azteca y que atrás decía ‘Brailovsky’, arriba del número 7. También se puso su short azul del equipo de la cuadra, con el que jugaba los sábados en Tlatelolco.

Amarró con fuerza las agujetas de sus Total 60 Mike -no le alcanzó para los originales- y salió de su departamento en la Narvarte, con el balón de mil batallas bajo el brazo.

Abajo lo esperaba el Neto, un par de años más grande que él.

-Pinche playera culera que siempre te pones cabrón, te van a salir chancros-.

-A huevo puto, pero somos campeones y me la pelas-.

-Por eso me cagan los americanistas, por alzaditos. Pinches putos-.

-Y por eso los chemos no ganan ni madres, por maricas- le contestó el Pollo entre risas.

Caminaron hacia Circuito Interior, rumbo a la Nápoles, intercambiando esa serie de insultos amistosos que suelen decirse amablemente los jóvenes defeños en modo de saludo.

Llegando a la cancha se encontraron con el Chaparro y el Nalgas. Sólo les faltaba Quique, el único que no merecía apodo por ser <<el más vergas>>, según decían sus compañeros de equipo.

Se saludaron con el tradicional <<¿qué pedo putín?>>, al mismo tiempo que chocaban la mano y el puño derechos. El Nalgas también le iba al América, así que le tocó el merecido y tradicional zape de sus amigos por tremenda ofensa.

Se recargaron en la reja del costado para ver a los equipos que ya estaban jugando.

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-Vale verga son un chingo de weyes, vamos a esperar un buen- dijo el Chaparro visiblemente abatido.

-Pues ni pedo, pídela en lo que llega Quique-.

-¡LA RETA!- gritó el Pollo al aire. Nadie volteó. -Estos pendejos. ¡LA RETA PUTOS! ¿NO HAY RETA?-.

-Si wey, es a los dos- le contestó el más próximo al lado de la cancha. -Faltan como cuatro retas y ya luego va la tuya-.

Llegó Quique con su habitual playera de manga larga, el pants de la prepa y tennis Joma desgastados.

-¿Qué pedo putines? ¿Ya la pidieron?-.

-Sí pa’-.

-A huevo-.

La reta que estaba jugando ya había sacado del juego a un par de equipos en menos de cinco minutos. Eran los Mirreyes, que vivían en la misma Nápoles, iban en la LaSalle, traían todos tennis de marca -originales, por cierto- y playeras de equipos europeos.

-Esos hijos de perra, cómo les traigo ganas a los culeros- dijo entre dientes Quique, con aparente odio en la mirada.

-‘Orita nos los cogemos- secundó Neto.

Justo en ese momento, el Papi -el mejor jugador de los Mirreyes- remató a la portería contraria como si tuviera un tubo en la pierna, metiendo el segundo gol y mandándole un beso a Quique.

-¡Los que sirven! Perdón, ¡los que siguen!- gritó el Rorro, portero Mirrey.

-Van los Curros– dijo el que movía en la cancha. El que organizaba, pues.

-¿Que pedo we?, che Quique, ¿vas a querer que te la meta otra vez, we?- preguntó el Papi, burlón.

En el último partido -la semana pasada-, el Papi había regateado a todo el equipo del Pollo, con un túnel a Quique incluido, para después marcar el gol con que los Curros tuvieron que salirse de la cancha.

-Hijo de perra ya me tienes hasta el huevo- contestó el Nalgas en nombre de su líder. -Al chile vamos a ponerle algo puto, a ver si muy vergas-.

-O sea, pinche nalgasmiadas, no tienes ni para comprarte un parche para tu short y ya quieres venir a apostarme- respondió Gio, otro jugador de los Mirreyes, mientras volteaba a ver a sus coequiperos muerto de la risa.

Quique corrió a meterse a la cancha, seguido por sus cuatro amigos. Entraron por la portería, que tenía un agujero en la reja, creado especialmente para eso. Se paró frente a Gio, encarándolo y rozando su nariz con la frente. Gio dejó de reír, pero no se echó para atrás.

-Ya pendejos, ¿van a jugar o nel?- las demás retas comenzaban a aburrirse. Estas peleas eran más que comunes en las canchas.

-A ver sicierto, vamos a ponerle un cartón-, les gritó Chaparro.

-Cámara pinches nacos, un cartón. Pero si les ganamos ya no pueden venir a jugar a nuestra cancha lo que queda del año. Sacan pichones- dijo el Papi lanzando el balón al Nalgas, que ya estaba en su posición de portero.

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Neto y Chaparro tomaron la defensa, mientras que el Pollo y Quique se acomodaron en media cancha. La alineación de los Mirreyes se completaba con Luisito y el Güero.

El Pollo era un buen jugador, pero siempre se ponía nervioso cuando jugaba contra Papi. Sus amigos no le ayudaban mucho, ya que siempre le gritaban <<¡pendejo!>> cuando cometía errores.

La cancha estaba rodeada por más de 20 muchachos, que silbaban y gritaban. Su apoyo siempre iba de un equipo a otro, alentando al que jugaba mejor o al que iba ganando. En el barrio no hay lealtades cuando de futbol se habla y menos cuando se necesitan dos goles para entrar a jugar.

Desde el primer minuto Pollo perdió el balón con Gio. Recibió el primer <<¡No mames Pollo!>> de parte de Neto. Papi traía el balón en los pies, haciendo esos movimientos de tobillo que sólo se ven en las calles del DF.

Los Mirreyes tocaban de un lado a otro. Eran todos delgados y altos, con una gran condición física gracias al gimnasio de su preparatoria. Los Curros correteaban el balón por toda la cancha, pero no lograban robarlo.

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Tres minutos después, Papi arrastró el balón por la banda derecha, recortó a su lado izquierdo, haciendo que Chaparro cayera sobre su costado. Quique corrió tras de él, pero Papi se detuvo en seco y Quique se fue en banda, tropezando con Pollo. Papi avanzó hasta la portería, se paró frente al Nalgas, que valiente y torpemente salió de la portería. El Mirrey puso la punta del pie debajo del balón y sutilmente lo levantó sobre la cabeza del portero. Esquivó la carrera del Nalgas y espero que cayera el balón, para ponerse de espaldas y rematar con el talón. Gol.

-¡VALE VERGA PINCHE PO…!- empezó a gritar Neto, pero Quique lo calló.

-Ya weyes, vamos a darles en la madre a estos putitos, no traen ni madres- mintió cabalmente, tratando de motivar a sus amigos.

Quique tomó el balón en media cancha, llevando su juego hacia la derecha. Se enfrentó a Luisito, pero rebotó el balón en la pared para esquivarlo. De frente llegaba el Güero, así que tocó al otro lado. Pollo recibió el balón y enseguida sintió que se le calentaban los pies por la ansiedad. Respiró una fracción de segundo y alcanzó a burlar a Gio. Afuera gritaron <<¡ÓLE!>> y Pollo se llenó de ánimo.

Siguió avanzando y tocó el balón hacia atrás con Chaparro. Él amagó con tirar a la portería y después le devolvió el balón a Pollo, que corrió hasta el final de la cancha y mandó un centro alto en dirección a Quique. Éste se puso de espaldas a la portería, saltó levantando la pierna derecha y luego rematando con la izquierda. Cayó de bulto en el cemento, lastimando su mano derecha. Mientras se levantaba, escuchaba los gritos de sus amigos <<¡GOLAZO!>> <<¿Viste esa pinche chilena? ¡A huuuevo!>>

Tal parece que los chilangos futboleros nacen con un gen que les dice automáticamente cómo diferenciar entre un pinche gol de churro, un gol y un golazo. Definitivamente éste fue un golazo.

Marcador: 1-1.

La cara de Papi estaba roja de coraje. Agarró el balón del fondo de la portería, lanzando una mirada de odio a los demás Mirreyes. Estos sólo voltearon al suelo y no dijeron ni pío. Puso el balón en el centro del campo, tomó distancia y disparó a portería, donde el Nalgas no estaba atento. El balón voló a más de 60 kilómetros por hora, rozando la cara de Pollo. Se desvió hacia la derecha y Nalgas dio un paso hacia esa dirección. El balón le dio de lleno en la boca del estómago. Lo rodeó con los brazos y se arrodilló. Se escuchó un <<uuuuuh>> generalizado, pero el portero se levantó diciendo que estaba bien. Sin aire en los pulmones, pero bien.

Tomó el balón con la mano derecha y lo lanzó a la banda, donde lo bajó Quique con gran técnica. Tocó al centro con Neto y el filtró el balón entre los Mirreyes en dirección a la portería. Pollo corrió hacia el, pero Papi era más rápido y se puso en medio del camino, tirando de un sólo golpe de hombro al jugador Curro.

Pollo comenzó a sangrar de la nariz y se levantó como si tuviera resorte.

-Cámara puto, ahorita te voy a partir el culo por andar de culerito-, le dijo al oído de Papi.

-A ver si es cierto, pinche naco-.

Quique volvió a robar el balón y lo pasó a Pollo, que le pegó en dirección a Papi, logrando que le rebotara en la parte de atrás de la cabeza. Papi se abalanzó hacia él con la intención de patearlo, pero el balón estaba en los pies de Chaparro.

Gio intentó robarlo, pero la jugada cambió de lado. Papi se olvidó del Pollo y bajó a defender. Quique traía el balón. Se enfrentó al líder Mirrey, dibujó un ocho con los pies y deslizó el balón entre las piernas de su rival. <<¡ÓLE PUTO! ¡TÚNEL!>>.

Mandó un centro raso para Pollo, que controló la bola, esquivando a Güero y Luisito. Movió el balón hacia un lado, levantó la pierna derecha hacia atrás, inclinó el cuerpo y le pegó con furia al balón, apuntand…

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Sintió que alguien lo agitaba.

-¡GONZÁLEZ! Carajo, ¿otra vez dormido en clase? Váyase a lavar la cara, señor. Usted no entiende que soñar no le va a dar nada. Póngase a estudiar, González, eso es lo que importa en la vida-. El Pollo se había quedado dormido -una vez más- en su clase de física.

Se vio en el espejo del baño, sonrió a su reflejo y regresó a su clase, esperando que se acabara pronto para ir a casa, ponerse la del Ame, agarrar su balón e irse a echar la reta.

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La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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