Los pioneros supercívicos

Los Supercívicos

Foto: eleconomista.com.mx

 

No recuerdo en qué página vi por primera vez a Los Supercívicos. Pudo haber sido en Facebook; de otra manera no relaciono cómo pude haber llegado a ellos. Luego descubrí que salían colaborando con Videgaray, no Luis, sino Eduardo, y El Estaca en un noticiero estilo Chumel (porque ya impuso estilo, copiado, pero estilo) que salía en la extinta Cadena Tres de Canal 28. Posteriormente al despertar en las inhumanas horas cuando el cuerpo pesa y el cerebro permanece entorpecido me los encontré en el canal 52MX con su propio espacio llamado Houston tenemos un programa donde esperaba ansioso, antes de la ducha, la sección supercívica. Después de su cancelación en 52MX por cuestiones políticas y controversiales, se mudaron a Youtube, donde permanecen.

Desde entonces mi visión ciudadana se amplió. Creí más en las pequeñas acciones que ellos realizaban en las calles de la Ciudad de México que en los grandes programas económicos y sociales que los políticos plantean. Creí entonces que de verdad podía hacer algo por mí, por mi ciudad y por los otros. Recordé que en la secundaria practicaba con un amigo una pirueta luchística que realizábamos frente al tráfico estancado para divertirnos y de paso ganarnos una propina. En lugar de seguir haciendo travesuras para mi beneficio, le daría otro enfoque a mis acciones en favor de la propia ciudadanía.

La idea la abandoné, como muchas cosas en mi vida, y poco a poco fueron esparciéndose, como virus, estos performances en favor de la justicia cívica. Pronto cualquier persona, mas no necesariamente ciudadano, comenzó a evidenciar en internet a otros, supuestamente corrigiendo las malas acciones civiles. Personajes como Arne Aus den Ruthen Hagg o colectivos como Mensajeros Urbanos hacen suya la Ciudad de México mediante acciones que pretenden educar y tal vez concientizar a los habitantes de una ciudad enajenada sobre los actos que generan podredumbre social e impiden la convivencia sana y pacífica entre los mismos, ganando popularidad entre los internautas e incluso lucrando con ella.

No me parece necesario o indispensable grabarse a uno mismo haciendo alguna acción social. Incluso siento que quienes lo hacen así llevan algo de falsedad en sus rostros. Personajes como El Comandante Hernández de Los Supercívicos realizan estas acciones para generar ingresos pues tal vez ése sea su único talento, pero al mismo tiempo, pioneros de la educación y concientización ciudadana por medio del internet, pues muestran conocimiento de las reglas de convivencia civil, dejan el ejemplo para que cada uno de nosotros, desde nuestra trinchera, en el anonimato, como individuos, aspirantes a ser verdaderos ciudadanos democráticos, hagamos lo posible sin miedo alguno para ir modificando para bien esta sociedad donde todos quieren sacar ventaja del otro. Si se empieza a cambiar el contexto propio, se empieza a cambiar el mundo.

 

**Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad del autor y no son necesariamente compartidas por Capitalino Errante**

Sígueme en Twitter: @mauricioneblina



(Ciudad de México, 1993) Estudió Ciencias de la Comunicación. Cursó el Diplomado de Creación Literaria en el Centro Horizontal. Ha colaborado en distintas publicaciones como Prólogo, Palabrerías, A Buen Puerto, Punkroutine. Operación Marte, Revés Online, La Rabia del Axolotl, Liberoamérica y Tierra Adentro.


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