Love Of Lesbian en Plaza Condesa

 

Por Gustavo Azem
Fotografía: Oscar villanueva, OCESA.
Oscar Villanueva, fotógrafo de OCESA

Pocas veces me emociona un disco al grado de comprarlo original, sí, soy mucho de bajar música, escuchar Youtube, spotify o cualquier otra página, y conservar lo más valioso. Esto me pasó con el Poeta Halley de Love Of Lesbian. Dos canciones y el material estaba en mis manos, listo para ser estrenado.

Pero alguna que nunca pasó por mi mente, fue escuchar casi la mitad de las canciones en vivo, la primera vez que los presenciara. Sólo puedo describirlo como hermoso, gris, lúgubre y melancólico a ratos, pero complicadamente feliz, excitante. “Cuando no me ves” y “Bajo el volcán” sorprendieron al ser las primeras. “Planeador”, “Océanos Sed”, “I.M.T”, “El yin y el yen” y “Psiconautas” me pusieron efusivo. Canté como nunca, salté como nadie y terminé devastado, como todos.

Los éxitos, otros no tan exitosos, pero temas venerados por el público de los españoles le añadieron a la presentación el toque necesario para ser una de las mejores que el recinto de la colonia Hipódromo Condesa haya atestiguado. Así, “Allí donde solíamos gritar”, “1999”, “Segundo asalto” o “Belice” fueron coreadas por un público que parecía incansable y eterno.

La voz es parte de esa eternidad, pues no dejaron de escucharse las animosas –que después cansadas y rasposas- voces con las que el público homenajeó a la banda. “Noches reversibles”, “El hambre invisible”, “Maniobras de escapismo”, “Los seres únicos” e “Oniría e Insomnia” fueron el pretexto perfecto para no dejar de gritar, para nunca agotar la euforia, para disfrazar la emoción.

 “Incendios en la nieve”, “Club de fans de  John Boy” y “Música de ascensores” nos acompañaron de la mano al descanso, justo y necesario, que la agrupación y uno que otro fan se tomaron para respirar, ilusionarse de nuevo y saltar al escenario con la  misma fuerza.

“Manifiesto delirista”, “Si tú me dices Ben, yo digo Affleck” y “Algunas Plantas” nos trajeron de regreso, aunque solo por unos minutos, a esta estrella incandescente, parecida más a un meteorito, que se dirige con toda velocidad a la tierra.

“El ciclo lunar de Halley Star” sentenció el final de la velada, del mundo, de la perfección. Nunca antes me sentí con tanta libertad después de un concierto, pude comerme al mundo y terminar, de formas extrañas, en un barco directo a Japón. Ojalá vuelvan pronto, porque se les extrañará por acá.

Oscar Villanueva, fotógrafo de OCESA

Oscar Villanueva, fotógrafo de OCESA

Oscar Villanueva, fotógrafo de OCESA

Oscar Villanueva, fotógrafo de OCESA



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