Mariscos Don Panchito – Diente de León

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Sergio Romero / @sr24_182 / sergioromero@capitalinoerrante.com

También conocido como Mariscos “El Pollo” –todos unos genios creativos-, los Mariscos Don Panchito es uno de mis lugares favoritos para disfrutar de mi comida preferida: los tesoros del mar.

Como en todo, cada restaurante tiene algo que lo caracteriza, un platillo especial. En esta ocasión, comentaré que lo mejor son las tostadas de ceviche, los pescaditos dorados y las quesadillas de pescado, mejor conocidas como Pescadillas –reitero lo de los genios-.

Las primeras, tienen un sabor especial gracias a la mezcla de sus ingredientes clásicos junto con la salsa, lo que realmente las convierte en las mejores tostadas que he probado. Mientras que los pescados usan una especie de capeado, que los vuelve mucho más crujiente.

El postre ideal es un cono de cajeta, así es. No te sirven un helado, sino una deliciosa cajeta espesa artesanal, que probablemente, te dejará con la duda sobre si pedir otra vez el mismo postre, sin importar lo gordo que te vayas a ver.

El lugar suele estar abarrotado los fines de semana, pero gracias a la rapidez de los que atienden, el tiempo se va volando.

Y es que, una característica de este negocio, es la agilidad de todas las personas involucradas en él desde sus inicios, pues, como los buenos lugares de comida, comenzó siendo un puestito callejero.

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La familia de don Francisco Vallejo se ponía todos los días a vender sus pescados y tostadas. Madre, padre e hijos se paraban en la barra para atender rápidamente a todos aquellos que quisieran comer algo para llevar a sus autos. Cuenta mi papá una anécdota, de que cuando él iba, se sorprendía por la rapidez con la que los chavos que cobraban hacían las cuentas de muchas personas que atendían y ¡no olvidaban un solo pescadito!

Después de eso pusieron un negocio en el mercado de enfrente –que hasta la fecha perdura-, y con el tiempo, el éxito rotundo les permitió poner su negocio en Poniente 122 Colonia Nuevo Vallejo. Un lugar bastante amplio y cómodo, que cuenta con tres pisos.

Los precios son bastante accesibles, por una buena comida te gastas aproximadamente unos 100 pesos, y sales con un gran sabor de boca, por lo que si no has ido, deberías pensar en hacer un pequeño espacio dentro de la agenda.

Te la pasarás tan agradable, que para convencerte relataré otra pequeña anécdota: El día que nací, me tuve que quedar en el hospital, pero mi madre no. Y para que se animara un poco, la llevaron a cenar a los mariscos… Ya casi se olvidaba de mí.



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