¡Muera México!

15 de septiembre

Foto: eluniversal.com.mx

 

Durante muchos años he tenido que empacarme, obedeciendo a la tradición, tremendos pozolazos, aunque nunca le he agarrado sabor mas que al maíz, uno el Quince y otros más durante los siguientes días, incluso después de congelado, barriga abarrotada un mes después de caldo prehispánico de carne humana.

Mis oídos comienzan a vacacionar días antes de la noche mexicana. Por alguna razón sé que la pólvora es dañina y me mantengo alejado de ella; si escucho una paloma estallar me echo a correr pues con mi audición ausente no distingo la violencia de la pirotecnia, que muchas veces se juntan, y me vienen a la cabeza imágenes de vísceras humanas como pozole a medio descongelar.

De niño me compraban de esas varas de metal, en lugar de explosivos que me podían dejar el músculo a la intemperie, que encienden chispas en la punta y me decían “muévela, muévela, haz figuras” y esas rayas artificiales de fuego desaparecían al instante dejando al dibujo que mi mano trazaba en mi imaginación.

Desde la infancia vengo aguantando el Himno Nacional mexicano cada que me obligaban a cantarlo en las ceremonias cuando la niña abanderada era la más bonita de la escuela primaria y antes de cada decepción de la Selección Mexicana. Musicalmente compuesto por un español, nuestro himno de guerra cree ser uno de los más bonitos del mundo; sonoros rugidos de cañón retumban en la música de nuestras venas, mexicanos bélicos que disparan balas, derraman sangre y rebuznan mentadas de madre.

 

15 de septiembre

Foto: dinamo.azteca.com

 

He soportado, también, durante muchos años a los señores con matracas, sombrero de Speedy González y bigote de Pancho Villa, íconos nacionales, que se resignan a celebrar su única victoria: haber sido coincidencia del destino y nacer aquí. Panchos Villas de pacotilla que gritan su visión nacionalista con orgullo, pero ofenden y se ofenden cuando les llaman indios. Ínfula patriotera que sólo causa animadversiones, ganas de construir muros en las fronteras y depresiones deportivas. Pluriculturalidad olvidada porque antes de ser patriotas o cowboys o acereros, somos personas y no hinchas de una nación.

Cuando mi vida se torne seria y no haya alguien que me anime, no falta mucho tiempo para ello, dejaré de visitar a la familia y comer pozole; no me levantaré de mi lugar, como no lo hago en la iglesia, cuando suene el Himno Nacional, como cuando habla el fraile; tampoco pondré mi mano en el pecho cuando se ice la bandera ni me seguiré pintando rayas tricolor en la mejilla y mucho menos tronaré huevos en la cabeza del más tonto; olvidaré mis clases de trompeta y maraca y guardaré los instrumentos en un baúl del cual extraviaré la llave a propósito; dejaré de usar sombrero y dejaré de ver futbol.

No tengo motivo para enorgullecerme por una nacionalidad mestiza pues ni el pico de Orizaba ni el Popocatépetl ni Chiapas ni Oaxaca ni el Banco de México o el Monte de Piedad son míos. Soy mexicano como pude ser escocés, polaco, ruso o afgano y disfruto del Zócalo como disfrutaría del Taj Mahal. Olvidaré el significado de nación y sólo utilizaré esa palabra íntimamente pues no entiendo qué carajos es una nación que es despojada de sí misma a cada minuto por unas cuantas manos y las de sus pseudociudadanos. ¿Qué carajos es una nación si a dos calles de mi Casa Blanca hay dos casas de cartón? ¿Qué carajos es una nación si afilo los codos para ganar un asiento en el Metro? ¿Qué carajos es una nación si mi objetivo es joder al otro y quererle partir la madre porque me vio feo? ¿Qué carajos es una nación si yo no sé cuál libro comprar al mismo tiempo que el niño de al lado pide unos tenis y sólo alcanza para leche? ¿Quién carajos construyó sobre México una Región Monopoly? Todos.

 

**Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad del autor y no son necesariamente compartidas por Capitalino Errante**

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(Ciudad de México, 1993) Estudió Ciencias de la Comunicación. Cursó el Diplomado de Creación Literaria en el Centro Horizontal. Ha colaborado en distintas publicaciones como Prólogo, Palabrerías, A Buen Puerto, Punkroutine. Operación Marte, Revés Online, La Rabia del Axolotl, Liberoamérica y Tierra Adentro.


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