Siddhartha en el Teatro Metropolitan

Por Gustavo Azem

Fotografías tomadas del Twitter de Bava

La noche era nocturna. La calle humeda y mal iluminada (como bien escribieron los esquizitos). El frío penetraba por mis oídos. Me arrepentí de inmediato por no robar las orejeras de mi hermana con dibujos navideños y los guantes de hello kitty.

Lo primero que noté al llegar fue la poca asistencia de la gente, pero la sala se llenó poco a poco hasta abarrotar el lugar. Me sorprendió que Siddhartha lograra el lleno total. Le perdí la pista hace unos años y nunca pasó por mi mente que su fama creciera tanto. También la parte musical evolucionó.

Camilo VII fue la banda encargada de encender los motores. Jonathan, Manuel, Erick y Marco interpretaron lo mejor de su repertorio frente a un público que esperaba ansiosamente la aparición de Siddhartha, la estrella. “Resplandor”, “Portales”, “Neón”, “Eres”, “Te veo en el 27” y “No confíes en mí” sonaron con gran volumen y ecualización. Felicitaciones a quienes manejaron la consola.

El show inició con la proyección de un hombre que filosofaba sobre el título del último disco de Siddharta, El Vuelo del Pez. El sonido se saturó y no pude comprender lo que decía. Algo de que no sabe si nadamos o volamos. Da igual.

El músico jalisciense arribó al escenario y comenzó sin distracciones ni discursos bobos con “Al Anochecer”, “Sacúdeme”, “Infinitos” y “Deshielo”, esta última a dueto con Manuel Mendoza (Camilo VII). La fiesta siguió con “Ecos de Miel”, “Nunca es Nunca”, “Camaleón” (con Juan Pablo Vega como invitado) y “Control”.

Enseguida comenzó un vídeo con las desventuras de Siddhartha a lo largo de estos siete años de carrera solista distrajo la atención del público, pues en el entarimado acarreaban de un lado a otro los utensilios necesarios para ensamblar un pequeño escenario. Ahí, con tres guitarras acústicas, bajo, percusiones y piano, la banda inauguró la segunda parte del espectáculo.

Solo y su alma, con guitarra en mano, cantó “Nube”, dedicada a uno de sus importantes impulsores en la música: León Larregui. Enseguida sonaron “El Silencio”, “Humo” y “Volver a Ver”. La conexión que logró con su público en la intimidad de aquel momento fue increíble. Realmente le admiran.

Cuando el público llegaba al clímax saltaron por última vez al entarimado para hacer vibrar las bocinas con los acordes de “Why  You?”, “Extraños”, “Bacalar” -acompañado por Luis Humberto Navejas (Enjambre), el más aplaudido de la noche-, “Naufrago” y “El poema y la Caja”. Después presentó a los músicos que le acompañan y juntos se despidieron de los asistentes.

Cuando la mayoría se acercaba a la salida del inmueble, fueron regresados con violencia por las melodías  “Nada” y “Fuma” (de Technicolor Fabrics). El espectáculo continuaba, pero no por mucho tiempo, pues “Loco” dictó sentencia de muerte a la gran presentación de Siddhartha.

“Volveré, espero que pronto y con disco nuevo en mano”, se despidió.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


Déjanos un comentario