Sigamos a Panti en su lucha por la liberación en “La Reina de Irlanda”

En algún punto de su vida Roy O´Neill decidió que la mejor forma de encontrar su verdadera identidad era ser una drag queen. En La Reina de Irlanda se nos cuenta cómo este proceso jugó parte importante en la batalla por la liberación del matrimonio igualitario en el primer país que formalizó esta práctica por medio del voto popular.

Con un juego entre Ego y Alter-Ego, el retrato de este personaje recorre su despertar sexual en una sociedad marcada por el estigma y prejuicio. Tal vez sólo en un contexto tan “opresivo” es que nace alguien capaz de sacudir los preconceptos a través de la sátira, el humor certero y el histrionismo altisonante.

Aquí, el cliché “el cambio empieza en uno mismo” subraya la importancia de entender las luchas personales como las de la colectividad (y viceversa). Pues a pesar de tratarse del siglo XXI (y más bien a propósito de ello) nos conviene imaginar la lucha de Panti como la de cualquier otra población históricamente alienada.

Por ello, cuando vemos a O´Neill cerrar el círculo al regresar al pueblo de su infancia, quedan claras las intenciones de no hacer este documental una mera historia de activismo social, el cual no se demerita, pero tampoco es tan fuerte como yuxtaponer con lo humano de un individuo sensible, falible e imperfecto para quien la lucha más importante ocurre dentro de sí.

Después de todo, a los que nos invita Conor Hogan es a liberarnos nosotros mismos de cualesquiera sean nuestras restricciones: un trabajo poco convencional, la preferencia por cierta droga, nuestra religión, o las inclinaciones sexuales. A lo que nos invita Panti es a vivir por y para nosotros mismos, así debamos luchar por ello.

Esta película se exhibe en la Ciudad de México en el marco de la doceava edición de Ambulante: Gira de Documentales

Director: Conor Horgan
76 min.
2015



Escritor, estudiante de comunicación. Fan de la vida, los libros, la música y un buen café.


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