Tacos Martín – Diente de León

 

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Por Sergio Romero / @sr24_182 / sergioromero@capitalinoerrante.com

Ubicados en Norte 74 y Victoria, entre Congreso de la Unión y la Avenida Eduardo Molina, se encuentra una de las mejores taquerías que haya podido visitar.

Su nombre lo toma del dueño, originario de Arandas, Jalisco, quien, junto con su esposa e hijos, atiende el lugar de manera cálida y amigable.

Me he dado cuenta de que casi todos los taqueros chingones que conozco, se llaman Pedro o Martín, si no me creen, vean el video de las carnitas de Don Peter, o esperen a mi columna sobre LA MEJOR BARBACOA de la bendita ciudad, Tacos Don Pedro.

Si tuviera que poner en algún lugar dentro del top a estos tacos, probablemente los pondría en el uno. Bisteck, longaniza, pastor, suadero, entre otros, forman parte del delicioso menú cura-pedas, quita-hambres y llena-panzas.

La historia de cómo llegué hasta una taquería cualquiera, con no más de 6 mesas y donde la mayoría termina por comer parada en la entrada, no es fuera de lo ordinario; sin embargo, sí representó una nueva esperanza dentro de mi gordura.

Estaba yo muy desilusionado –como cuando te enteras que tu grupo favorito se separó, o alguno de tus artistas favoritos murió- porque habían cerrado la única taquería barata y donde la carne no fuera de perro que además estuviera cerca de mi casa. Obviamente como mexicano conoces de sobra lugares para ir a comer tacos, el problema es ¿DÓNDE CARAJOS ENCONTRAR BUENOS TACOS?.

Así estuve, con el corazón destrozado –y la panza también-, buscando un lugar salubre que me convenciera, pero nada de nada. O estaban muy lejos, o caros, o la carne te la servían cruda, no tenían las órdenes de pastor con queso, o cerraban temprano, y así, miles de peros clásicos y otros no tanto.

Un día cualquiera dentro de la vida de este defeño, moría de hambre y el caos en la ciudad impedía llegar a casi cualquier restaurante, entonces la mejor amiga de mi mamá, que vive a tan solo una cuadra del lugar, nos convenció de ir a cenar con “Tacos Don Martín” –si eres un taquero respetable, debes llevar antes de tu nombre el “Don”-.Internet

Acepté pensando que peor es nada, y cuál va siendo mi sorpresa al encontrar unos tacos que realmente me encantaron. Pensé que tal vez fue por el hambre, así que decidí llevarme a mi prueba de fuego. Es decir, a mi novia.

Ella es la mayor fanática de los tacos que pueda existir pero resulta ser algo extraña en cuanto a sus gustos. Rara vez coincidimos, aquellos lugares que a mí me gustan, a ella no –tal vez porque es niña de casa y sólo le gusta lo que prepara su mamá-. El resultado fue que le gustó tanto el lugar, que ahora vamos regularmente ahí para bajonear después de una fiesta o simplemente matar el hambre.

Y no sólo eso, mi mamá, que es una verdadera sangrona de la comida, termina perdiendo de vez en cuando la línea con sus taquitos de chorizo –aunque cabe mencionar que realmente no tienen grasa-.

El consumo por persona varía obviamente, pero en promedio son alrededor de cien pesos por una buena cena. Eso sí, no venden cebollitas preparadas con su chile y limón –el único pero que yo le veo-, aunque puedes pedir tu orden de cambray y nopales.

Lo más recomendable, además del chorizo –sin álbur… o bueno, tantito.-, son los tacos al pastor –pídelos con queso-, junto con los volcanes, el suadero y las costras.

Seguro encontrarás a un señor con delantal rojo, pelo chino, barba y bigote –como todos los taqueros-, que se acerca personalmente a darte la bienvenida y estar al pendiente de todo lo que te falte. Es el dueño del negocio, aunque también el resto de su familia estará ahí al pendiente de lo que necesites, lo que garantiza una atención de primer nivel.

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Esta taquería es muy limpia, con carne que seguramente no es de suaperro, cierra a la una de la mañana, y por si fuera poco, se encuentra bastante bien ubicada, pues el metrobús que pasa por todo Eduardo Molina se encuentra a una cuadra.

Pero no te confundas, Tacos Don Martín que, no por ser un puestito relativamente nuevo, quiere decir que no tenga fama entre las personas, que no se te haga extraño encontrarte en alguna ocasión al Mago Frank… o también al mismísimo Iron Man.



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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