Un Hombre a la Altura. Crítica – #20TourDeCineFrancés

Tras el más fortuito de los eventos, Diane conoce a Alexandre, un hombre de ensueño, ideal para una mujer después de tres años de divorcio, quien encima trabaja con su despreciable ex-esposo.

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Claro que, como todos, no es perfecto. La diferencia es que el defecto de Alexandre es evidente y perceptible a primera vista. Mide apenas 1.30 metros de altura. Esta cualidad, aparentemente intrascendente, es lo primero que capta la atención de ella, del público, de la historia, y de la misma película.

No sólo se convierte en el detonante de todo el conflicto, sino que sirve de catalizador emocional, con el que se invita a la audiencia a cuestionarse a sí misma sobre sus pre-concepciones del amor.

Esto, envuelto en una forma tan conocida, que al más mínimo descuido habría terminado por derrumbar la verosimilitud de la historia. Escoger el formato de comedia romántica no sólo fue ideal, sino que complementa con precisión y maestría la crítica al modelo de “amor ideal”.

Pues, al abrigarse en fórmulas amigables e incluso poco arriesgadas (desde el chiste de pastelazo hasta el sarcasmo bobalicón), la película no ataca a la relación monogámica, sino que señala sus imperfecciones e invita a lidiar con ellas.

Diane no pudo ignorar la estatura de Alexandre, y no hubo necesidad. A diferencia de sus amigos, familiares y ex-esposo, su baja estatura y todo lo superficial, es insignificante frente  a lo que  alguien puede aportar cuando da todo de sí para cuidar a sus seres queridos.

Director: Laurent Tirard



Escritor, estudiante de comunicación. Fan de la vida, los libros, la música y un buen café.


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