Una Vida Secreta – Capítulo 2

MaryJose Hinojosa / @MaryJoseHS / maryjohinojosa@capitalinoerrante.com ——– (Lee el Capítulo 1 acá y acá)

 

Engañando al destino

Foto: Internet

Un sobre verde con las iniciales AAS; los sobres verdes ya no traen buenas noticias. Pero debajo de ella hay un sobre blanco más pequeño con una letra que sólo yo podría entender fácilmente. Laçvista se me empaña de emoción y el aire que respiro comienza a hacerse más pesado. ¡Bruno! Una carta tuya, mi amor. Aunque las ansias por abrirla son inmensas, también siento un miedo enorme. Tomo el valor para hacerlo y rompo el sobre.

 

Audrey:

Sábado 9 de febrero. Cuatro caminos, anden I

                                   Bruno Corona.

 

No era lo que esperaba, de hecho no esperaba ninguna carta y para ser honestos me parece algo muy extraño. Guardo la carta en uno de mis cajones y el sobre verde lo tiro.

Aunque guardo la nota, algo dentro de mí se inquieta, llega a mi cuerpo esa sensación que tanto aborrezco, aquella sensación que no me trae más que malas noticias; ese presagio innecesario. Continúo leyendo el periódico:

-Me confunde usted con sus respuestas, señor. ¿Podría ser un poco más claro?

-No más comentarios.

Éste no me sonaba a mi Bruno, no sentía esa pericia y experiencia periodística en él, lo que leía ahí no eran más que palabras que no dicen mucho, palabras que no desgarran los tejidos para mostrarnos las fibras sensibles. Ese no era mi Bruno y supongo que todo era mi culpa.

Termino de leer mi sección favorita del periódico, pero mi mente no logra apartar de sí aquel sobre. No va a quedar de otra mas que esperar dos días más para saber de una vez por todas qué significaba todo este asunto. Aunque estaba más tranquila al saber que no se trataba de ningún anónimo, sentía un escalofrío tan crudo por saber que era de Bruno, y tan sólo de pensar que podría encontrarse en alguna clase de peligro, rompía en mí un amargo llanto seguido de una incesable taquicardia.

Tal vez un poco de lectura aleje mi mente de todo escenario fatalista que pueda concebir, tomo mi libro y acomodándome en mi cama, justo cuando comienzo a hojearlo, mi credencial de la universidad sale volando, y de pronto una espiral de recuerdos se apodera de mi control.

Ahí fue cuando comenzó mi historia, cuando se acabaron los diminutivos y apodos para mí, cuando crecí y anduve por el camino que yo quise. La universidad era mi escape, mi sueño dorado de salir de aquel claustro. Mientras más lejos, mejor para mí, ya no soportaba seguir con mis abuelos, que mi madre se comportara a veces como mi hermana y que cada palabra que salía de la boca de mis abuelos era un NO que se estampaba en mi frente.

El plan era ir a estudiar a administración a la Universidad de Madrid, tal como mi madre lo había hecho. Una vez que hubiera terminado mi carrera, los manjares y exquisiteces de la vida empresarial que mi abuelo había cosechado, pasarían a mis manos en un abrir y cerrar de ojos. Para su desgracia yo tenía hambre, tenía el antojo de comer al mundo como el más delicioso platillo que mi paladar pudiera probar. Quería comerlo todo pero degustar cada uno de los sabores que éste tenía para ofrecer. Dada mi rebeldía y la manera en la que veía el mundo creía ser la oveja negra de la familia… hasta que entré a la Universidad y me di cuenta que el destino había hecho de las suyas y me había puesto en el camino en donde descubriría cientos de verdades sobre mi familia, o al menos, de mis padres…

 

 

Foto: Internet

 

 



La Guía Definitiva de la Ciudad de México


Déjanos un comentario