XVI Marcha por la Liberación del Cannabis.

El tumulto de gente era visible desde el Hemiciclo a Juárez. Del lado contrario al Palacio de Bellas Artes, La Alameda Central era punto de reunión para los consumidores de marihuana, quienes, una vez más, salían a las calles a pedir la liberación del cannabis.

La gente, dispersa, fumaba desde todo tipo de pipas y cigarrillos. Uno de las más impresionantes era un churro de alrededor de 15 centímetros de largo, o lo que es igual, 10 gramos de la planta. La iniciativa de gobernación para la regulación de cannabis permitiría la portación de hasta 28 gramos.

En punto de las 4:20 los líderes del movimiento comenzaron a gritar. “Ya vámonos”, con las consignas: “¡Legal o Ilegal, a mí me pone igual!” y “¡Pachecos, unidos, jamás serán torcidos!”. A partir de ese momento una nube blanca cubrió al contingente.

Se partió en dirección a Bellas Artes. Desde uno de los edificios los oficinistas miraban. “Hasta se les cae la baba, ¡ya bájense!” gritó un hombre con voz chillante.

Por la parte de en medio, un grupo de músicos amenizaban con reggae. De entre las cabezas resaltaban un arlequín y una chica cuya piel se había convertido en lienzo del body paint. A diferencia de otras marchas, no hubo pintas ni vandalizaciones, aunque sí gente que, aprovechando el clima de fiesta, bebía pulque y cerveza. “¡Paaaa´ la seca!” se justificaban.  

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Llegando a Eje Central, el calor castigaba sin piedad, pero eso no disminuyó los ánimos. “Arriba el contingente se tiene que levantar, arriba el contingente mira vamos para más”, cantaba un grupo de guitarra, tambor y melódica.

“¡Ya llegaron los pachecos!” gritó el arlequín mientras se acercaba al monumento.  Una vez ahí la gente se tendió en la plancha, como si se tratase de un picnic. La música continuó y la comida abundó.

Más que una protesta, ese día se festejó. Porque, al parecer, nos estamos moviendo. Por los que han aguantado el estigma, la persecución, y por los que han encarcelado. Ese día unos pachecos salieron a insistir, una vez más, que las cosas se pueden hacer de otra forma.

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Escritor, estudiante de comunicación. Fan de la vida, los libros, la música y un buen café.


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