XX años de Inspector en PEPSI CENTER

No esperaba menos del magno festejo por los XX años de Inspector. La fiesta empezó con Los Victorios. Antes tocó Sekta Core, pero quedaron a deber, el público esperaba más baile y menos slam, menos madrazos. Timo, Saúl, Héctor y compañía se aventaron algo de su cosecha y otras más de Salón Victoria. Dejaron la tarima caliente y lista para que los regiomontanos dieran cátedra de cómo se hace ska de verdad.

Por Gustavo Azem

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A las 10:00 de la noche las luces del escenario se apagaron y se dibujaron las siluetas de nueve hombres que caminaban hasta sus instrumentos. El último en hacer acto de presencia fue el maestro Big Javi, vocalista de la banda desde 1996, cuando yo todavía era un bebé que jamás imaginó ser parte de la historia del ska en México al festejar junto a Inspector veinte años de ser la mejor banda del género a nivel nacional.

Los acordes de “Es por ti” abrieron la noche y la gente acompañó con gritos, aplausos y los primeros pasos de baile. “Deja ya de mentir” del elepé Blanco y Negro (1998) y “Breve historia de amor y una mujer” le siguieron por el desfile de éxitos. Del disco Alma en fuego (2002) se escuchó “El Relato” y “Sin Rencor”, ésta última una de las más coreadas por el público. Junto a mí, un par de camaradas comenzaban a decepcionarse mientras gritaban el nombre de alguna dama que seguro les rompió el corazón. Las cerverzas de 13o.00 pesos comenzaban a surtir efecto no sólo en ellos, pues cuando me moví a otra zona, un borrachín hostigaba a su hermano y a una morra que optó por abandonar el lugar (o se fue más atrás, no sé), logrando aun conocido “COCK BLOCK”.

“Isla Jamaica”, “El dejado” y “Ruby Soho”, cover a Rancid -una de las grandes influencias para los regios según el mismísimo Javi- pusieron a bailar a todos los adolescentes, jóvenes, adultos, adultos con bebés en los hombros y adultos mayores (sí, había harto viejito zapateando entre el público).

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“Grito de Unión” del álbum Ska Live! (1997) nos remontó a los inicios de la agrupación y “Te He Prometido” de Ska a la carta vol. 1(2012) provocó las lágrimas de algunos heridos por culpa del amor. Yo los vi, no me contaron. Querían esconderse limpiando el agua de sus ojos con las mangas de sus chamarras; otros nada más veían hacia el piso e intentaban disimular su tristeza. Me quedé con ganas de darles un fuerte abrazo y decirles el ya clásico: mujeres hay muchas, vas a estar bien.

Entonces sonó “No piensa en ti”, pieza del Unidad, Cerveza y Ska (2004) y dieron paso a la sección cariñosa. Esa parte del concierto donde las parejas se abrazan y hacen justicia al cariño que sienten unos por otros. Aquel momento en que te observas junto a esos noviazgos que se miran a los ojos y se cantan con dulzura y te sientes solo, deprimido, abandonado, con ganas de pistearte una Heineken de 150.00 volovanes. “Inspiracional” y “Como un sol” fueron las elegidas para amar y compartir. Lindo en verdad.

Luego de aquella pequeña pausa volvieron al odio, rencor y desamor con “Las Tijeras”, “Cara de Chango” además de mi favorita “Y qué”. El gusto no me duró mucho, porque vino más amor, más miel, más melosos y románticos hombres cantando a todo pulmón y diciendo: “Ésa es para ti, nada más para ti”. No es cierto, seguro se la cantas a todas tus novias. Ese no es asunto mío, de todas formas. “Osito dormilón” y “Me estoy enamorando” del disco Ska a la carta vol. 1, seguidos de “Araña Ska” dieron por terminada la primera parte del show.

A su regreso no subieron solos, los acompañaba ni más ni menos que Rocko Pachucote, vocalista y fundador de otra importantísima banda para el ska mexicano: Maldita Vecindad y los Hijos del 5to Patio. Seguro sospechan que la canción elegida fue “Amnesia” y están en lo correcto, sin embargo, Aldo y Pato, también de “los malditos”, arribaron al escenario para aventarse “Súper Mercado” del debut de los chilangos.

La despedida no podía ser diferente, no había de otra, era “Amargo adiós” o no era ninguna, así de simple. Entonces arribaron los mariachis, se colocaron en la famosa “fila india” detrás de los Inspectores y cerraron el espectáculo como Dios manda. Larga vida a Inspector y cada uno de sus integrantes. Gracias por veinte años de baile, buena música y grandes letras. Nunca se mueran.

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La Guía Definitiva de la Ciudad de México


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