Zoológico de Chapultepec – Una Noche en el Museo

Denise López / @cebra_v / deniselopez@capitalinoerrante.com


 

Hemos llegado a la parte del año en la que podemos ver alrededor de las escuelas -y muchas veces no tan cerca de ellas- pequeños duendes, renos, borregos, reyes, angelitos y diablitos, entre otros; y no, no es noche de brujas, son festivales invernales con motivo de la navidad, lo cual significa al final de cuentas sólo una cosa: comienzan oficialmente las vacaciones.

Gracias a ellas tenemos descansando en casa a todos los estudiantes de la mayoría de los niveles educativos, por lo que es el momento perfecto para visitar con los que más quieres muchísimos lugares que nos ofrece nuestra vasta Ciudad de México. Uno de los más concurridos –y me atrevo a decir que como buen capitalino has estado ahí alguna vez- es el Zoológico de Chapultepec.

Este recinto es uno de los más emblemáticos del Distrito Federal y no podría esperarse menos, actualmente se están conmemorando los noventa años desde su inauguración, ¿puedes imaginar cómo han evolucionado las generaciones que han pasado por ahí? De hecho sí, pues se están exhibiendo fotografías antiguas de los primeros visitantes, y de los primeros habitantes también.

La mayor ventaja es que la entrada siempre ha sido gratis, por lo que nunca ha habido pretexto para escaparte saliendo de las clases, del trabajo, o simplemente dar una vuelta con los amigos o con tu pareja. Incluso es perfecto para matar tiempo en lo que llega tu hora de entrar a la exposición de Yayoi Kusama  o al Museo Nacional de Antropología e Historia, sobre todo los domingos…

Las especies se encuentran agrupadas por zonas bioclimáticas, en cada una puedes percibir animales, vegetación y temperaturas ambientales diferentes. Las exhibiciones son muy seguras para los humanos, así que ningún tigre podrá alcanzarte jamás un brazo ni nada por el estilo. No olvides los hábitats acuáticos, están un poco más aislados de los demás.

Algo que necesitas saber es que, no sé si por cuestiones de mantenimiento de hábitats u otras razones, la información de los carteles casi nunca coincide con las identidades de los ejemplares. Es común ver tortugas donde iba el cocodrilo, ardillas en vez de lémures, o ya de plano gorilas invisibles. Hay mucha gente que aún busca a los elefantes y se decepciona cuando en vez de colosos grisáceos ve una manada de antílopes gráciles.

¡Y ni hablar de los osos panda! No importa cuántos años pasen, la zona de los ositos chinos está siempre clausurada; aunque eso no me genera mucho problema, mientras pueda saludar a las cebras y a las jirafas –y siempre he podido- soy más que feliz. En fin, no creo que sea tarea fácil mantener un zoológico que depende del gobierno en estado cien por ciento óptimo.

Además del recorrido normal existen exhibiciones como el aviario (muy lindo, por cierto), el Herpetario y el Mariposario, ambos con costo adicional. El zoológico cuenta con servicios como baños públicos, área de alimentos, venta de mapa guía, paquetería, renta de carriolas, sillas de ruedas y visitas guiadas. Puedes visitarlo de martes a domingo, de 9:00 a 16:30 horas, excepto los días 25 de diciembre y 1 de enero porque los animalitos necesitan descansar después del fiestón loco que se van a aventar en esas fechas…

Me despido de ustedes hasta la siguiente semana, no sin antes dejarles una foto del nuevo integrante de la familia hipopótamo: Manik. Disfrútenla y espero que el Zoológico de Chapultepec les deje tan buenos recuerdos como a mí.

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