Ciudad Asalto

Asalto taxi

Foto: Milenio

 

Hace unos días asaltaron a un amigo mío en el Estado de México. Salió de su casa y tomó un taxi rumbo al metro para ir a su trabajo. Dispuesto a descender del transporte cuando llegó a su destino, abrió la puerta y enseguida dos hombres se subieron, no lo dejaron bajar. El vehículo arrancó. Adentro, le pidieron sus pertenencias y lo comenzaron a golpear. La última agresión, antes de dejarlo en alguna colonia desconocida en las primeras horas de la mañana, fue un navajazo, que si mi amigo no lo ve venir e intenta esquivarlo, le da en el ojo. Sólo le alcanzo a abrir la ceja.

En las últimas semanas se han difundido muchos videos de asaltos en las orillas del Edomex y en zonas colindantes de la Ciudad de México. Este fin de semana salió un video de una balacera en Neza que dejó cinco muertos. Sospechar de alguna movida política por las elecciones del Estado, probablemente sería una exageración. Sin embrago, esto provoca una sensación de aumento de delincuencia y por lo tanto, de inseguridad. Quién sabe si ha aumentado la violencia o sigue en las mismas estadísticas, lo que sí es seguro es que la delincuencia es el pan de cada día de todos los habitantes del Valle de México y cada vez se percibe más probable que seamos víctimas de ella; ronda, como la muerte, entre nosotros.

Alguien le sugirió a mi amigo que para evitar eso y estuviera más seguro, se comprara un automóvil, aunque sea barato. A mí me parecer, pienso que no es la solución, pues en esta enloquecida capital, en cualquier modo de transporte que ocupes, eres propenso al atraco. Lo que sí creo que ayudaría a disminuir el riesgo es estar más atento, observar a tu alrededor, no arriesgar tu integridad en zonas peligrosas o transportes dudosos y saber identificar las actitudes sospechosas. Sé que aunque uno intente cuidarse, un segundo de distracción es el error que puede costar desde un susto, hasta la muerte. Es imposible estar absuelto de peligro alguno pues el ritmo de vida de algunas personas demanda exponerse en horas y lugares más propensos al crimen, pero me parece sensato intentar ser menos audaz y más cauteloso en las calles. Aquí nos tocó vivir.

Días después, luego de narrarme lo sucedido, mi amigo creyó encontrar su celular de venta en Facebook. El vendedor mencionaba que era robado. Sin embargo, mi amigo dijo no reconocer a sus asaltantes. Investigó si el teléfono correspondía con el IMEI del suyo. No corespondía. Pensé entonces que la gente que compra cosas robadas propaga también el miedo entre los ciudadanos. Mi amigo, por su parte, estuvo consciente y arrepentido de haber tomado un taxi pirata.

 

**Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad del autor y no son necesariamente compartidas por Capitalino Errante**

@mauricioneblina

 

 



(Ciudad de México, 1993) Estudió Ciencias de la Comunicación. Ha colaborado en en el fanzine Punkroutine y en las revistas Prólogo, Palabrerías, A Buen Puerto, Operación Marte, Revés Online y Tierra Adentro.


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