¿A qué huele el Cine Savoy?

La función de cine porno está por comenzar

 

Al fondo de un pasillo en la calle 16 de septiembre se ve un letrero iluminado con luces neón del Cine Savoy. En él se encuentra la Camisería Royal, una tienda de antigüedades, una estética y las Quesadillas Bolívar, donde tal vez la gente no sabe lo que pasa a unos metros de su comida.

 

Cine Savoy

Exterior Cine Savoy. Foto original.

 

 

Porno en vivo

 

En la taquilla, un señor malhumorado me cobra 50 pesos por una entrada. El boletero me recibe con un “buenas tardes”. La dulcería parece inútil pues nadie compra nada.

 

Cine Savoy

Pasillo Cine Savoy. Foto original.

 

La sala está iluminada por la pantalla que proyecta a un hombre musculoso cogiendo con una güera nalgona y por la luz de la antesala que entra por las puertas siempre abiertas. Al sonido ambiente de los gemidos de la película porno, se le suma el rechinido rítmico del sexo en las butacas, un ruido que no para, aunque sólo sean algunos hombres los que ocupan los asientos, pues la mayoría dan rondines en busca de alguna pareja, al tiempo que otros permanecen recargados en la pared. No alcanzo a ver a ninguna mujer adentro de la cueva de la carne homosexual.

 

Techo blanco

 

En las últimas filas, un señor cincuentón voltea constantemente hacia sus espaldas, tal vez por miedo a ser descubierto o pudor de que lo vean masturbarse. Un gordo de camisa blanca y portafolios se sienta a su lado. Ambos hablan algo, como un acuerdo. El bigotón se inclina hacia el panzón y le comienza a hacer sexo oral. Pasan un par de minutos, los dos se levantan, se acomodan la ropa, uno se va hacia el frente de la sala y el otro sale del cine.

Los hombres acechan, como animales a su presa, con la mirada, tratando de encontrar a su cómplice sexual. Muchos de los que entran tienen el estilo de quien te puede asaltar a la vuelta de la esquina. Probablemente dentro del Savoy son, por fin, ellos mismos y las miradas que parecen de chacales son, en realidad, de antojo carnal contenido.

 

Cine Savoy

Letrero Cine Savoy. Foto original.

 

Un hombre alto, musculoso, moreno, con gorra y playera roja entra con una botella de agua en mano. Me echa el ojo lascivo para ver si le acepto el encuentro casual. Le desvío la mirada. Se aleja y camina alrededor de la sala. Decido hacer lo mismo para observar mejor lo que pasa.

En medio del lugar hay una pareja de hombres comunes. Uno de ellos se baja los pantalones y entre la penumbra descubre sus nalgas. Se voltea y se sienta en su compañero, intentando que la penetración sea exitosa.

 

Cine Savoy

Cartelera Cine Savoy. Foto original.

 

En primera fila, un tipo se la está chupando a otro, mientras son observados por varios hombres que también buscan una eyaculación. El señor que está frente a mí, me voltea a ver y afirma con la cabeza como diciendo “esto es lo que estaba buscando”.

El mito de que los viejos no cogen se desmitifica dentro de este cine todos contra todos. Recargados en la pared, bajo la luz tenue de un foco, un viejo intenta, con trabajo, introducirse en otro. Ambos tienen una expresión nula, el rostro de un anciano al que no le importa ya nada. ¿Cómo habrá sido su adolescencia? Hoy se refugian dentro de este hoyo urbano para satisfacer sus placeres que a lo mejor censuraron en su juventud.

 

Un licuado de todas las leches

 

Toda la fauna masculina visita el Cine Savoy en busca de una aventura: estudiantes con lentes, gordos que parecen haber estado minutos antes en la Frikiplaza, ancianos sin esperanza, chacas y rateros, mamados que se hacen pasar por malos, travestis, oficinistas de traje y corbata, algunos van en parejas, otros en solitario para ver qué se encuentran o sólo para disfrutar de una porno, del voyeurismo y del exhibicionismo.

Casi al terminar de darme la vuelta, me encuentro al chaca de playera roja y botella en mano caminando frente a mí. Se detiene en seco con la intención de tocar con su mano mis bolas. Voltea a verme, seguro piensa que lo estoy buscando. Lo ignoro y me sigo de largo. Basta con evitar las miradas penetrantes que te quieren hacer suyo para que no se acerquen más a ti, si es que el que se te insinúo no te gusta.

 

Cine Savoy

Boleto Cine Savoy. Foto original.

 

¿A qué olerán y sabrán los genitales que desconocidos chupan? Seguramente a amoniaco después de una jornada laboral y viajes en metro. Pero al menos, todos esos señores aprovechan su hora de comida para regresar al trabajo aunque tengan aromas sexuales impregnados en su ropa por el ambiente.

De un momento a otro el olor ya se me hace insoportable y me quiere vencer el asco. Debí imaginar el aliento de esta cavidad trasgredida. Semen, seguro mucho semen en las butacas, genitales agrios, culo sudado, pedazos de caca en el pene de alguien más, manchas de estiércol embarradas en los asientos, ano de hombre penetrado, sexo anal entre olores combinados que me hacen pensar que, si la Ciudad de México es el culo de Dios, este rincón violado es el ano de la ciudad misma.

 

 

**Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad del autor y no son necesariamente compartidas por Capitalino Errante**

@mauricioneblina



(Ciudad de México, 1993) Estudió Ciencias de la Comunicación. Ha colaborado en en el fanzine Punkroutine y en las revistas Prólogo, Palabrerías, A Buen Puerto, Operación Marte, Revés Online, La Rabia del Axolotl y Tierra Adentro.


Déjanos un comentario