Entre la confusión y la solidaridad, un día con los voluntarios del #SismoCDMX

La colonia Portales es una de las zonas afectadas por el sismo de 7.1 del 19 de septiembre en la Ciudad de México. Me quedé de ver con un grupo de cinco voluntarios en la calle Saratoga. Ellos, a través de un grupo base de brigadistas que se reúne en División del Norte, fueron mandados ahí, como mano de obra solidaria.

Desde que llegué a Metro Ermita, el desconcierto colectivo se manifestaba en curiosidad dentro de la zona de desastre. Un grupo de personas se reunió en el puente de la estación para ver desde ahí lo que suponían era un edificio a punto de caer. A simple vista, la ilusión daba certeza de las versiones, pero una vez que caminé sobre Calzada Tlalpan fue evidente que la rara estética de tal construcción estaba en perfecto estado.

 

Saratoga Sismo CDMX

Foto original.

 

Los estragos del destructivo temblor no me dieron tregua, pues al ingresar en la colonia Portales, los cascajos en el suelo de un edificio me advirtieron que tuviera cuidado. Llegué a Saratoga, calle acordonada por elementos de la Policía Federal. Muchos vecinos estaban en espera de poder ingresar a sus hogares. Una casa se había derrumbado y, dentro de ella, una señora de mediana edad se encontraba atrapada. Tuve que hablarles por teléfono a los voluntarios con los que me quedé de ver para encontrarlos. Me dijeron que ahí ya no tenían nada que hacer pues la zona ya estaba asegurada, así que planeaban regresar a División del Norte en espera de nuevas instrucciones.

 

Tlalpan Sismo CDMX

Foto original.

 

Paramos un poco para que tomaran un descanso y se rehidrataran. Antes de que yo llegara, me contaron que ya habían removido escombros y trasladado medicamentos en esa misma zona. Ellos se presentaron sin equipo alguno y fue el grupo base de brigadistas quien les proporcionó todo lo necesario para realizar las labores de ayuda: casco blanco, chaleco de identificación y guantes de trabajo.

 

Voluntarios Sismo CDMX

Foto: Luis Guevara.

 

Entre los voluntarios tomaron la decisión de regresar a casa, pues el cansancio de casi todo un día de esfuerzo físico hacía merma en sus cuerpos. Caminamos hacia Calzada Tlalpan para abordar el Metro. En Eje Central, las camionetas de acopio conducidas por civiles pasaban una tras otra, evidencia de movilización impetuosa de la ciudadanía en tiempos de crisis.

Entre calles, pequeños grupos de voluntarios, algunos con palas, chaleco y cubrebocas, otros con paquetes de botellas de agua, sándwiches o bolsas de pan, y el resto sólo con ganas de colaborar en algo, caminaban de un lado a otro en busca de un lugar o brigada que los recibiera para que les indicara dónde y cómo podían extender su mano a los damnificados. Unos iban hacia el sur, otros al norte, los más despistados iban hacia la calle en la que nos encontrábamos, algunos más regresaban de ahí, habían varias versiones que se contraponían diciendo que los que ya fueron a ayudar por allá, los mandaron para acá, pero acá ya no necesitaban colaboradores, pero que en el otro lugar sí, a lo que el grupo que aparecía en escena comentaba que de allá venían porque allá tampoco requerían de más cuerpos solidarios, todos intentando conseguir información útil para su entusiasmo, emulación real de la virtualidad: información que viene y va en redes sociales sin posibilidad de comprobar la veracidad de los videos virales que pretenden ser esclarecedores, pues no se puede estar en todos lados para verificarlos y lo único que nos queda es creer en algo, en lo que sea, para reclamar y ofrecer asistencia y sentirnos útiles y que nuestra vida avanza y vale la pena.

Una calle antes de llegar a Calzada Tlalpan, vimos a mucha gente reunida: civiles curiosos, brigadistas con chaleco fluorescente y casco, elementos de la Policía Federal y algunos soldados del Ejército Mexicano. La zona estaba acordonada con la cinta amarilla de precaución. Nos acercamos para ver si se necesitaban más manos de apoyo. Nuestro ofrecimiento fue innecesario. Era peligroso estar ahí. Un edificio color crema estaba a punto de derrumbarse, partido por la mitad, grieta infinita que desaparecía detrás de la barda que no nos dejaba ver el final la misma. Las grúas y la maquinaria pesada se preparaban para entrar en acción.

 

Tlalpan Sismo CDMX

Foto original.

 

Sobre Tlalpan, decenas de civiles estaban reunidos frente al edificio que vi al llegar a la colonia, aquél que me recibió con pedazos de su piel de pintura y cemento desquebrajados en el suelo. Desde el andén del Metro, vimos a un grupo de ciclistas con chaleco y casco que se organizaba con algún objetivo en común.

 

Tlalpan Sismo CDMX

Foto original.

 

El arrullo del viaje de regreso a casa, como cada mano solidaria que salió a la calle a brindar apoyo, cumplió con su propia labor: ofrecerle un poco de descanso a algún voluntario. Al llegar a mi casa, en la larga cobertura de la televisora que ofrece más dudas que certezas, se transmitía la imagen del edificio a punto de caer que había visto un par de horas antes. Ojalá, pensé, no haya vidas en riesgo.

 

Voluntarios Sismo CDMX

Foto: Daniel Aranda

 

Siempre llego tarde a todo, y una vez más, mi impuntualidad me hizo una mala jugada; no llegué a tiempo para colaborar con algo en esta catástrofe. Puede haber dos razones: mi enclenque cuerpo y mi fuerza, fingida poderosa, diminuta en realidad, no sirven para estas ocasiones y el destino así me lo hizo saber, o bien, este mal hábito, como dice Juan Villoro, salvará algún día mi vida.

 

**Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad del autor y no son necesariamente compartidas por Capitalino Errante**

@mauricioneblina



(Ciudad de México, 1993) Estudió Ciencias de la Comunicación. Ha colaborado en en el fanzine Punkroutine y en las revistas Prólogo, Palabrerías, A Buen Puerto, Operación Marte, Revés Online, La Rabia del Axolotl y Tierra Adentro.


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