¿Hay un nuevo asesino serial en la Ciudad de México?

En los días posteriores a la noticia del hallazgo del cadáver de Lesby en la UNAM, ahorcada con el cable de una caseta telefónica, saltaron a la vista del ojo público otros casos similares. Uno, el cuerpo de un hombre fallecido que encontraron, a menos de una semana del caso Lesby, “en avanzado estado de descomposición” en las inmediaciones de La Cantera de los Pumas, cerca de Ciudad Universitaria. Otra nota que me llamó la atención tiene fecha del 1 de Julio del 2016, donde se hace referencia al asesinato dentro de las instalaciones de la máxima casa de estudios de José Jaime Barrera Moreno, jefe de servicios de la Facultad de Química. No pude evitar pensar en un nuevo asesino serial en la Ciudad de México.

El primer caso del cual se tiene registro en el país fue Francisco Guerrero Pérez, El Chalequero, quien mató en la capital alrededor de 20 mujeres dedicadas a la prostitución entre 1880 y 1888. Hacía uso del servicio de sus víctimas para después violarlas y estrangularlas. En algunos casos las decapitaba. Tiraba los cadáveres en el río Consulado. Curiosamente, por estos días estoy leyendo Carne de ataúd, novela de Bernardo Esquinca, que toma como uno de los personajes principales a este asesino serial.

 

El Chalequero

El Chalequero

 

Otro inolvidable criminal para la memoria colectiva de los Capitalinos es “Goyo” Cárdenas, El estrangulador de Tacuba. Celebridad mediática que entre agosto y septiembre de 1942 cometió sus asesinatos, y que al igual que El Chalequero, se hacía del servicio de prostitutas, para después estrangularlas. En total, sus víctimas fueron cuatro sexoservidoras menores de edad y una mujer de 21 años. A todas ellas las enterró en el jardín de su casa, ubicada en el barrio de Tacuba. Tiempo después, al salir de prisión, “Goyo” entró a la ENEP Aragón, actualmente FES Aragón, titulándose como Licenciado en Derecho en 1992.

 

Goyo Cárdenas

“Goyo” Cárdenas

 

Probablemente a muchos, el nombre de José Luis Calva Zepeda no les dice nada, pero basta mencionar su apodo para reconocerlo inmediatamente: El caníbal de la Guerrero. A este personaje se le acusa por triple homicidio. Luego de la denuncia de desaparición de los familiares de una mujer de 32 años, las autoridades sorprendieron a Calva Zepeda en su casa, encontrando el tronco de su víctima dentro del armario, y las otras parte de su cuerpo, cortadas en trozos, las hallaron en la nevera del refrigerador, mientras que el antebrazo estaba recién frito en la sartén y junto a él, un plato con cubiertos y un limón. Este delincuente fue presuntamente asesinado en la cárcel el 11 de diciembre de 2007. Antes de morir escribió una novela inconclusa titulada Instintos Caníbales. El también llamado El Poeta Caníbal vendía sus poemas en las calles de las colonias Roma y Condesa, así como en el Tianguis del Chopo e inspiró mi cuento, aún inédito, Smoothie.

 

El caníbal de la Guerrero

El caníbal de la Guerrero

 

Los asesinos en serie son personajes peculiarmente atractivos, extraños y por supuesto, marginales. La Ciudad de México no se salva de ellos y cada década tiene a los suyos. En los años 40, Felícitas Sánchez Aguillón, La Ogresa de la Colonia Roma, torturaba y descuartizaba a niños, además de traficar con ellos y practicar abortos ilegales. Aprehendida debido a que la alcantarilla del edificio donde vivía se estancó, y los plomeros que fueron a checarla descubrieron en ella un enorme tapón de carne putrefacta, gasas y algodones ensangrentados, así como un pequeño cráneo humano.

 

La Ogresa de la Colonia Roma

La Ogresa de la Colonia Roma

 

Los últimos casos que los medios cubrieron de algún asesino serial fueron en 2005 y 2012, La Mataviejitas y El Coqueto, respectivamente. ¿Acaso estamos frente a un nuevo suceso de índole similar y la prudencia sensacionalista se quiere sostener? Yo no puedo ocultar mi curiosidad por estos singulares personajes que incluso me atrevo a decir que formar parte de la cultura mexicana, y al mismo tiempo que me parece trágico que existan, también se me hace interesante pues la pregunta de siempre es: ¿qué historias hay en sus vidas para orillarlos a cometer esos crímenes?

 

**Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad del autor y no son necesariamente compartidas por Capitalino Errante**

@mauricioneblina



(Ciudad de México, 1993) Estudió Ciencias de la Comunicación. Ha colaborado en en el fanzine Punkroutine y en las revistas Prólogo, Palabrerías, A Buen Puerto, Operación Marte, Revés Online, La Rabia del Axolotl y Tierra Adentro.


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