El ridículo de Mancera y su CDMX ante el mundo

¿Cómo diablos? ¿Cómo es posible que la Ciudad más grande de América Latina cometa esta clase de ridículos?

 


¿Quién tiene la culpa? ¿El arquitecto, ingeniero o lo que sea que haya planeado esa estación? ¿Mancera? ¿El chofer? ¿Corrupción, ambición?

En mi eterna pelea con el mundo de querer apreciar lo que el gobierno trata de hacer por la ciudad, lamenté la decisión de aquel juez que suspendió la obra de la Línea 7 del metrobús. Incluso estaba dispuesto a aguantar el cagadero que hay sobre Reforma, que es mi ruta a casa, durante un par de años, con tal de que se usen menos autos.

Todavía hace unos días, cuando explotaba el metro y la gente tenía que caminar por las vías, me atreví a defender al transporte público. “Alguien tiró basura en las vías, seguro eso fue”, me dije.

El 26 de julio con todo y todo presentaron los metrobuses de dos pisos que trajeron desde Londres en barco, y que costaron 11 millones de pesos cada uno.

Y ayer, el ridículo más grande que he visto en los últimos años. ¿Es que en serio los planos estaban mal? ¿Fueron los albañiles? ¿Qué estaban pensando?

METROBUS CHOCA

Cada vez que un mexicano viaja al extranjero lo hace ataviado de sombrero y sarape. Los mexicanos son el souvenir de los europeos, asiáticos y hasta latinoamericanos. Somos un adorno para la fotografía, un bufón chaparrito y moreno que cumple la única función de entretener a los güeritos durante 10 minutos. Lo primero que te dice un chileno, argentino o brasileño al verte es “¡Aaah, el Chavo!”. ¿Adivinen cómo nos van a recordar ahora?

Y para rematar, la Ciudad de México ha presentado su candidatura oficial para recibir el Mundial 2026. ¿Es neta?

Hoy mi fe en las instituciones de esta ciudad se ha desvanecido casi por completo…

 



Fundador y Director de Capitalino Errante. Periodista, escritor, fotógrafo, viajero. Puedes hablar mal de mí en twitter.com/eder_bay.


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